Se suele pensar que hay una conexión entre el clima y los movimientos de tierra, especialmente después de un sismo, sobre todo si hay días de calor, lluvia o cambios en el cielo. Sin embargo, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) explicó que no existe una relación comprobada entre ambos fenómenos.
El calor no anuncia que habrá un temblor
Una de las preguntas planteadas por el SGC está relacionada con las altas temperaturas y la posibilidad de que estas sean una señal de un movimiento de tierra.
La respuesta de la entidad fue clara: “No”. Según explicó el organismo, los procesos que ocurren en la atmósfera no están directamente vinculados con los que se producen bajo la superficie terrestre.
“La atmósfera y el subsuelo tienen procesos y dinámicas propias que no están relacionadas directamente entre sí”, explicó el Servicio Geológico Colombiano.
El organismo también recordó que los sismos hacen parte de la actividad natural del territorio nacional y pueden presentarse sin importar las condiciones meteorológicas del momento.
“En Colombia tiembla todos los días, independientemente de las condiciones climáticas”, señaló el SGC.
¿Las nubes o la lluvia pueden anticipar un terremoto?
El SGC también se refirió directamente a la creencia de que determinados cambios en el cielo podrían ser una señal previa a un terremoto.
“No. El clima no cambia antes o después de un sismo”, señaló el Servicio Geológico Colombiano al explicar esta duda.
La entidad añadió que no existe evidencia científica que permita relacionar la forma de las nubes, la lluvia o un aumento de la temperatura ambiental con la actividad sísmica.
Por esta razón, observar un cambio repentino en el clima no constituye una señal confiable para anticipar un terremoto.
Dos fenómenos que no deben confundirse
Aunque un día de mucho calor o una fuerte lluvia puedan coincidir con un movimiento de tierra, esa coincidencia no significa que exista una relación entre ambos acontecimientos.
De acuerdo con la explicación del SGC, la actividad sísmica y los fenómenos atmosféricos responden a procesos distintos. Por ello, las condiciones meteorológicas no pueden utilizarse como un método para saber cuándo ocurrirá un sismo.
La aclaración cobra especial importancia ante las creencias que suelen circular después de movimientos telúricos, cuando las personas buscan señales que permitan anticipar nuevos eventos.