Una situación que puede atravesar una persona es la parálisis del sueño, un fenómeno que, según estudios realizados por expertos, puede afectar a cualquier individuo, sin importar su género o edad.

Se caracteriza por la imposibilidad de moverse o hablar al quedarse dormido o al despertar, pese a que la persona es consciente.

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Existen factores científicos que influyen en este fenómeno. De acuerdo con estudios publicados en ScienceDirect, la parálisis del sueño está relacionada con la prolongación de la fase REM durante la transición entre el sueño y la vigilia, y ocurre con mayor frecuencia en personas que duermen boca arriba.

También se asocia con trastornos como la narcolepsia, la falta de descanso, el trabajo por turnos y el desfase horario.

Cuando se presenta en personas sanas, se denomina parálisis del sueño aislada, aunque no siempre se considera un diagnóstico formal.

Uno de los aspectos que más inquietud genera es por qué algunas personas, en medio de estos episodios, afirman ver “espantos” o experimentar situaciones que denominan de tipo paranormal.

Según la misma fuente, la parálisis del sueño suele ir acompañada de alucinaciones multisensoriales, que pueden presentarse al quedarse dormido (hipnagógicas) o al despertar (hipnopómpicas).

Desde una perspectiva evolutiva, el cerebro interpreta estímulos ambiguos como amenazas. Foto: Getty Images

Estas experiencias suelen ser aterradoras e incluyen la sensación de una presencia en la habitación, la percepción de figuras intrusas, dificultad para respirar, sensación de asfixia, ilusiones de movimiento o incluso experiencias fuera del cuerpo.

La verdad es que, durante la fase REM, el cerebro bloquea los movimientos del cuerpo como un mecanismo de protección para evitar lesiones. Sin embargo, si la persona se despierta en ese momento, puede quedar consciente mientras su cuerpo continúa paralizado.

En este estado intermedio, el cerebro aún procesa elementos del sueño junto con estímulos reales, lo que puede generar alucinaciones como sombras, voces o sensaciones de presión. Desde una perspectiva evolutiva, esto se explica porque el cerebro tiende a interpretar estímulos ambiguos como posibles amenazas.

La parálisis del sueño es un fenómeno común que afecta a múltiples personas. Foto: Getty Images

Entre los fenómenos más comunes se encuentran la percepción de figuras oscuras, la sensación de opresión en el pecho y la escucha de sonidos extraños. Estos episodios suelen provocar miedo, ansiedad e incluso pánico, aunque en algunos casos pueden generar curiosidad o fascinación.

En este contexto, los expertos señalan que la reducción de estos episodios está estrechamente relacionada con una adecuada higiene del sueño. Dormir menos de lo necesario o, por el contrario, en exceso, así como realizar siestas prolongadas, puede aumentar la probabilidad de experimentarlos.

Aunque el consumo de alcohol y tabaco no incrementa directamente la frecuencia de la parálisis del sueño, sí deteriora la calidad del descanso y afecta la salud en general, por lo que se recomienda evitarlos.