A lo largo del tiempo han surgido múltiples teorías en torno a la muerte. En ese contexto, una investigación desarrollada en Italia y publicada en la revista Death Studies evidenció que muchas personas en fase terminal experimentan sueños y visiones en los días previos a su fallecimiento.

El estudio contó con la participación de 239 profesionales de la salud —entre médicos, enfermeros, psicólogos y voluntarios—, quienes coincidieron en que no se trata de episodios aislados, sino de un fenómeno recurrente que puede presentarse tanto durante el sueño como en momentos de vigilia.
Entre las experiencias más comunes se destacan los encuentros con seres queridos ya fallecidos, e incluso mascotas. Los expertos señalan que estas vivencias tendrían un fuerte componente emocional, ya que funcionarían como una forma simbólica de expresar sentimientos profundos, temores o asuntos pendientes.

En la mayoría de los casos, los pacientes describen estas experiencias como tranquilizadoras o reconfortantes. No obstante, cerca del 10 % presenta características más perturbadoras, con imágenes que reflejan angustia, dolor o conflictos no resueltos.
“Los sueños y visiones al final de la vida (ELDVs, por sus siglas en inglés) son experiencias coherentes y con un fuerte contenido emocional reportadas pacientes lúcidos que se encuentran cerca de la muerte, aunque su interpretación y manejo clínico aún no están del todo claros”, señalaron los investigadores.

Los profesionales que participaron en el estudio interpretan este patrón previo a la muerte desde diversas perspectivas, que van desde lo psicológico y lo espiritual hasta lo existencial y, en menor medida, lo biomédico.
Sin embargo, uno de los principales retos radica en distinguir estas experiencias de episodios de delirium. En la práctica clínica, la respuesta más común se basa en la escucha atenta, la calma y el acompañamiento emocional, aunque la falta de formación específica hace que el nivel de preparación y seguridad varíe entre los especialistas.

“Los ELDV (sueños y visiones del final de la vida) tienen un importante potencial relacional, y hablar sobre ellos permite a los pacientes abordar temas que de otro modo serían innombrables a través de un modo de expresión simbólico, sorteando los obstáculos del lenguaje racional, que en cambio puede desencadenar reacciones defensivas como la negación. Sin embargo, a pesar de su prevalencia e importancia relacional, los aún carecen de una comprensión cultural y clínica clara. Los pacientes suelen dudar en revelarlas por miedo al ridículo, al juicio o a ser percibidos como confundidos, y pueden minimizar su importancia cuando las comparten”, señalaron los autores del estudio, liderados por Elisa Rabitti, según lo citado por Okdiario.

Por su parte, a medida que se acerca el final de la vida, es habitual que la persona reduzca tanto su actividad como su comunicación, permaneciendo dormida durante largos periodos y mostrando menor reacción ante estímulos externos.
Este proceso, conocido como desapego, implica un distanciamiento gradual del entorno y de la vida cotidiana. No obstante, los expertos recomiendan seguir hablándole con normalidad y respeto, ya que se considera que el sentido del oído es el último en perderse y podría continuar activo incluso en las etapas finales.

“Con el tiempo, el cuerpo inicia un proceso de desconexión progresiva: la persona come y bebe cada vez menos, algo que forma parte natural del proceso y no implica necesidad de mantener una nutrición activa en esta fase”, precisó el experto en cuidados paliativos, Enric Benito, a la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).
Además, añadió que: “Posteriormente, entra en un estado de mayor somnolencia, puede dejar de reconocer a quienes le rodean y comienza a apartarse de la realidad cotidiana. Algunos especialistas describen que en este periodo es frecuente que el paciente perciba la presencia de seres queridos fallecidos, lo que en muchos casos se asocia a una sensación de calma y alivio en el entorno. En las fases finales puede aparecer la llamada ‘agonía’ o estertor, un patrón respiratorio característico que se considera fisiológico dentro del proceso de morir y que el propio paciente no suele percibir como sufrimiento debido a la disminución de la consciencia".
