Ciencia

Está despierto, pero no puede moverse ni gritar: la ciencia explica el terror detrás de las parálisis del sueño

Durante un episodio, esa sensación de estar atrapado sin poder reaccionar puede generar miedo o ansiedad.

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23 de abril de 2026 a las 6:28 a. m.
La parálisis del sueño es un fenómeno del sueño que puede resultar muy inquietante para quien lo experimenta.
La parálisis del sueño es un fenómeno del sueño que puede resultar muy inquietante para quien lo experimenta. Foto: Getty Images

Una de las experiencias más aterradoras que muchas personas pueden llegar a vivir es la parálisis del sueño. Se trata de un fenómeno en el que la persona no puede moverse, hablar ni gritar, pero sí es consciente de lo que ocurre a su alrededor. Esta situación suele generar pánico inmediato, especialmente porque no se entiende qué está pasando.

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Durante un episodio, la persona intenta reaccionar, pero no lo consigue. Es como si estuviera atrapada en una pesadilla de la que no puede despertar. El cuerpo permanece completamente inmóvil en la cama, mientras que se pueden percibir sonidos o sensaciones que, en algunos casos, llegan a interpretarse como algo paranormal. Con el tiempo, muchas personas han dado explicaciones sobrenaturales a esta experiencia, asociándola con posesiones, brujería o incluso con visitas extraterrestres.

Sin embargo, los expertos han estudiado este fenómeno y lo han definido claramente. Según la Clasificación Internacional de Enfermedades, la parálisis aislada recurrente del sueño consiste en la incapacidad temporal para mover el cuerpo al inicio del sueño o al despertar. Estos episodios pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos y suelen generar un malestar significativo, incluyendo ansiedad o miedo a dormir.

De acuerdo con estudios publicados en ScienceDirect, como “Una revisión sistemática de las variables asociadas con la parálisis del sueño”, este fenómeno es más frecuente en personas que duermen boca arriba. Desde el punto de vista médico, se explica como una prolongación de la fase REM del sueño durante las transiciones entre el dormir y el despertar.

Desde el punto de vista científico, la parálisis del sueño se relaciona con una alteración en la fase del sueño REM.
Desde el punto de vista científico, la parálisis del sueño se relaciona con una alteración en la fase del sueño REM. Foto: Getty Images

También se ha relacionado con condiciones como la narcolepsia y otros trastornos del sueño, así como con factores como la falta de descanso, el trabajo por turnos o el desfase horario. Cuando ocurre en personas sin enfermedades asociadas, se denomina parálisis del sueño aislada, aunque no siempre se considera un diagnóstico formal en los manuales médicos actuales.

En el análisis mencionado se revisaron estudios en bases de datos médicas y psicológicas sobre este fenómeno. En total, se seleccionaron 35 investigaciones que evaluaron su frecuencia a lo largo de la vida, con más de 36.000 participantes en conjunto.

Los resultados muestran que la parálisis del sueño afecta aproximadamente al 7,6 % de la población general, al 28,3 % de los estudiantes y al 31,9 % de los pacientes psiquiátricos. En personas con trastorno de pánico, la cifra aumenta hasta el 34,6 %.

Durante un episodio, el individuo puede abrir los ojos, percibir el entorno e incluso escuchar sonidos.
Durante un episodio, el individuo puede abrir los ojos, percibir el entorno e incluso escuchar sonidos. Foto: Getty Images

Las investigaciones a gran escala indican que este fenómeno puede presentarse en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta la adultez, sin un patrón claro de aparición asociado a la edad. Además, no se han encontrado diferencias significativas en su prevalencia entre hombres y mujeres, lo que sugiere que afecta de manera similar a ambos sexos.

Por último, la reducción de estos episodios depende en gran medida de mantener una adecuada higiene del sueño. Dormir muy poco o en exceso, así como realizar siestas prolongadas, puede aumentar el riesgo de experimentarlos. Aunque el alcohol y el tabaco no incrementan directamente la frecuencia de la parálisis del sueño, sí afectan la calidad del descanso y la salud en general, por lo que se recomienda evitarlos.