Las aplicaciones de mensajería han transformado la manera en que las personas se comunican e interactúan con su entorno. Sin embargo, esta evolución también ha abierto la puerta a una serie de delitos informáticos que incluyen estafas, fraudes y suplantación de identidad, los cuales pueden derivar en pérdidas económicas significativas.

Los estados de WhatsApp no solo los verán las personas que tiene guardadas en el celular: así funcionaría

Una de estas plataformas es WhatsApp, que en la actualidad cuenta con millones de usuarios activos en todo el mundo. Su popularidad se debe a su amplio catálogo de funciones, pensadas para ser sencillas y prácticas en el día a día. No se limita únicamente a los mensajes escritos, sino que también permite el envío de notas de voz, fotos, videos y archivos, la publicación de estados, así como la realización de videollamadas, entre otras herramientas útiles tanto en el ámbito personal como profesional.

A pesar de esta versatilidad y de contar con cifrado de extremo a extremo que protege las conversaciones, el uso inadecuado de algunas funciones puede facilitar a los ciberdelincuentes el robo de datos sensibles, como contraseñas, e incluso la toma de control del dispositivo de la víctima mediante ataques informáticos.

Uno de los métodos de infiltración más comunes se realiza a través de archivos en distintos formatos. Aunque a simple vista puedan parecer inofensivos, en su interior pueden contener malware capaz de generar los daños mencionados anteriormente.

WhatsApp es una aplicación objeto de ataque de los ciberdelincuentes. Foto: Getty Images

Por esta razón, mantener activadas funciones como la descarga automática puede representar un riesgo si no se utilizan con responsabilidad. Si bien esta opción está diseñada para ahorrar tiempo y evitar la descarga manual de cada foto, video o documento, también puede convertirse en una amenaza para la seguridad, el almacenamiento del dispositivo y la privacidad del usuario.

Existe, además, el riesgo de exposición a archivos maliciosos o engañosos. Aunque la mayoría de los contactos sean conocidos, no siempre están libres de vulnerabilidades. Si una cuenta es hackeada o si alguien reenvía contenido sin verificar su origen, un archivo aparentemente inofensivo puede incluir enlaces peligrosos, intentos de phishing o software malicioso capaz de comprometer el teléfono.

Para configurar la descarga automática de archivos multimedia, es necesario ingresar al perfil de usuario y acceder a la opción “Almacenamiento y datos”. Allí, en la sección de descarga automática, se puede definir cómo se gestionarán los archivos recibidos.

Los ciberdelincuentes pueden enviar archivos maliciosos para cometer sus ataques. Foto: dpa/picture alliance via Getty I

Existen tres opciones disponibles: “Nunca”, que obliga a descargar cada archivo de forma manual; “WiFi”, que permite la descarga únicamente cuando se está conectado a una red WiFi; y “WiFi y datos móviles”, que habilita la descarga automática siempre que exista conexión a internet.

En este sentido, si una persona suele recibir mensajes de números desconocidos, lo más recomendable es desactivar esta función o configurarla con restricciones. De esta manera, el usuario mantiene un mayor control sobre los contenidos que ingresan a su dispositivo, protegiendo su seguridad, privacidad y el rendimiento general del teléfono.