La compañía tecnológica Microsoft anunció una de sus apuestas más ambiciosas en Asia al confirmar una inversión de 10.000 millones de dólares en Japón durante los próximos cuatro años.

Impulso en la IA

El plan se enfoca en la construcción de nuevos centros de datos, instalaciones clave para el funcionamiento de herramientas de inteligencia artificial, desde chatbots hasta generadores de imágenes.

Este tipo de infraestructura requiere grandes cantidades de energía y ha experimentado un crecimiento acelerado a nivel global, especialmente en Asia.

El anuncio se produjo en Tokio, en medio de un encuentro entre el presidente de Microsoft, Brad Smith, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.

El anuncio se dio en Tokio tras una reunión entre el presidente de Microsoft, Brad Smith, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. Foto: AFP

Smith declaró en un comunicado que se trata de una “respuesta a la creciente necesidad de Japón de servicios en la nube e IA”, en un momento en que la cuarta economía del mundo busca expandirse en este sector.

Alianzas estratégicas con empresas japonesas

Como parte de esta estrategia, Microsoft trabajará de la mano con compañías locales como SoftBank y Sakura Internet, con el objetivo de fortalecer la infraestructura tecnológica del país y acelerar su transformación digital.

La inversión anunciada se suma a los 2.900 millones de dólares revelados en 2024, lo que evidencia una apuesta sostenida por posicionar a Japón como un actor relevante en el ecosistema global de la inteligencia artificial.

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Formación, ciberseguridad y retos ambientales

El paquete también incluye recursos destinados a reforzar la ciberseguridad en colaboración con agencias gubernamentales japonesas, así como la formación de un millón de ingenieros, en una clara señal de que el talento humano será clave en esta transición tecnológica.

La iniciativa refuerza la capacitación y la ciberseguridad, mientras surgen críticas por su huella ambiental. Foto: dpa/picture alliance via Getty I

Sin embargo, el crecimiento de los centros de datos en la región Asia-Pacífico, especialmente en mercados como India y el sudeste asiático, ha generado preocupación por su impacto ambiental.

Estas instalaciones ejercen presión sobre las redes eléctricas —muchas de ellas dependientes de combustibles fósiles— y sobre los recursos hídricos utilizados para refrigerar los servidores.

*Con información de AFP.