El registro habla de una ola de 19,7 metros, una altura comparable a la de un edificio de seis niveles, que se produjo exactamente el 21 de diciembre de 2024, durante el punto más crítico del ciclón Eddie.

El “salto” de la Nasa hacia el asteroide que podría redefinir la economía a nivel global

Esta masa de agua es la más grande que se ha podido medir desde el espacio en más de tres décadas de vigilancia satelital. Aunque se mencionaron cifras mayores en algunas publicaciones, los expertos confirman que la medida oficial y validada es de casi 20 metros, lo cual representa el promedio de las crestas más imponentes observadas en ese momento.

El vigilante de las profundidades desde la órbita

Este descubrimiento fue posible gracias al satélite SWOT, una colaboración avanzada entre la Nasa y la agencia espacial francesa. A diferencia de sus predecesores, este dispositivo tiene la capacidad de crear mapas detallados de la superficie marina en dos dimensiones.

Esta tecnología permite observar no solo qué tan alta es una ola, sino hacia dónde se mueve y qué tan larga es, incluso en las zonas más remotas donde no hay barcos ni boyas para dar aviso.

El satélite SWOT es diferente a todo lo anterior: mapea la superficie del mar en dos dimensiones desde el espacio. Foto: Thales Alenia Space

“El equipo analizó datos de SWOT recopilados el 21 de diciembre de 2024 durante el punto álgido de la tormenta Eddie, la tormenta más grande en términos de altura media de las olas en la última década, y generó un nuevo récord de altura de ola de casi 20 metros en mar abierto”, explicó ESA.

Una travesía de energía por todo el planeta

Lo que más ha sorprendido a los investigadores no es solo el tamaño de la ola, sino su capacidad de viajar. La energía generada por la tormenta Eddie no se quedó en el Pacífico; se transformó en lo que los científicos llaman “marullo” u ondulaciones de largo alcance.

“Además de medir la altura de las olas, el equipo pudo rastrear el oleaje de la tormenta, que se extendió a lo largo de 24.000 km de océano, desde el Pacífico Norte, pasando por el Paso Drake, hasta el Atlántico tropical, entre el 21 de diciembre de 2024 y el 6 de enero de 2025″, resalta el informe.

La ola récord no fue la de Eddie. En 2014, la tormenta Hércules generó olas de 23 metros entre Marruecos e Irlanda. Foto: ESA

Este hallazgo ha servido para que los científicos ajusten sus cálculos sobre la fuerza del mar. Entender estos movimientos es vital para la protección de comunidades en la costa, la navegación de grandes cargueros y la integridad de plataformas de energía en alta mar.

Además, ayuda a investigar si estos eventos extremos se están volviendo más comunes debido a los cambios en el clima global, ya que los océanos más cálidos suelen alimentar tormentas con mayor potencia.