Seguramente alguna vez, en medio del silencio de la noche, ha escuchado que un mueble, una puerta o cualquier otro objeto de madera emite un crujido inesperado. Aunque muchas personas relacionan este tipo de sonidos con supuestos fenómenos paranormales, la realidad es que la ciencia tiene una explicación para este comportamiento.

¿Para qué sirve llevar una hoja de laurel en la funda del celular? Este es el significado detrás del ritual

De acuerdo con lo explicado por Okdiario, se trata de un fenómeno completamente natural. La madera continúa reaccionando a las condiciones del entorno incluso después de ser transformada en muebles, puertas o vigas.

Cuando la temperatura o la humedad cambian, este material se expande o se contrae de forma casi imperceptible, generando pequeñas tensiones en sus fibras y en las uniones con clavos, tornillos o bisagras. Como resultado, se producen los característicos chasquidos que suelen escucharse en los hogares.

Además de la temperatura, la humedad desempeña un papel fundamental. La madera tiene la capacidad de absorber y liberar el agua presente en el ambiente, por lo que sus fibras aumentan o reducen ligeramente su tamaño según las condiciones del lugar.

La madera absorbe y libera agua del ambiente de manera constante. Foto: Getty Images

Estos movimientos provocan fricciones entre las piezas de madera o con elementos metálicos, originando los sonidos que muchas veces se atribuyen erróneamente a la antigüedad de la vivienda o a causas sobrenaturales.

Estos ruidos suelen percibirse con mayor frecuencia durante la noche, no solo porque el ambiente es más silencioso, sino también porque el descenso de la temperatura favorece ese proceso de adaptación del material.

Asimismo, la intensidad de los crujidos puede variar según el tipo de madera, su antigüedad, el proceso de secado, la instalación y el acabado que tenga.

Los sonidos que emiten muebles, puertas o vigas de madera no están relacionados con fenómenos paranormales. Foto: Getty Images

Aunque este comportamiento es normal, es posible reducir la frecuencia de los rechinos con algunos cuidados básicos. Según explica Xataka, mantener la humedad del ambiente entre el 40 % y el 60 % ayuda a evitar que la madera se reseque o absorba un exceso de agua. También conviene ubicar los muebles lejos de estufas, radiadores y de la luz solar directa para disminuir los cambios bruscos de temperatura.

A esto se suma la recomendación de aplicar periódicamente aceites o ceras que ayuden a conservar la madera en buen estado y revisar las uniones, bisagras y tornillos para ajustarlos cuando sea necesario.