La idea de llevar a la humanidad a otro planeta y “colonizarlo” es una de las ideas que ha mantenido Elon Musk, pues el fundador de SpaceX señaló que el futuro de la especie no debería limitarse a la Tierra, sino expandirse hacia Marte como una forma de garantizar su supervivencia.
En una entrevista con Fox News, Musk comentó que, aunque el fin de la vida en el planeta aún está muy lejos, es necesario empezar desde ahora a construir una civilización fuera de la Tierra. Su objetivo no es solo llegar al planeta rojo, sino establecer allí una comunidad capaz de sostenerse por sí sola, incluso si deja de recibir ayuda desde aquí.
El plan de Musk: un “seguro de vida” en otro planeta
En el pasado, hablaba de Marte como un refugio ante posibles crisis globales, como guerras o desastres. Hoy, su argumento apunta a un escenario más lejano, pero inevitable, el calentamiento progresivo del Sol que, en algún momento, hará imposible la vida terrestre.
“Si hay una tercera guerra mundial, queremos asegurarnos de que haya suficiente semilla de civilización humana en otro lugar para traerla de vuelta y acortar la duración de la edad oscura”, comentó en el evento de SXSW.
Bajo esa lógica, el empresario plantea que la humanidad debe convertirse en una “especie multiplanetaria”. Para lograrlo, insiste en la creación de ciudades autosuficientes en Marte, capaces de crecer sin depender constantemente de la Tierra. Para Musk, ese sería el verdadero respaldo de la civilización frente a cualquier catástrofe.
“Marte nos espera para matarnos”: la advertencia desde la ciencia
Sin embargo, no todos comparten ese entusiasmo. El científico Víctor Maull, vinculado a la Universidad Pompeu Fabra, plantea una mirada completamente distinta. Desde su trabajo en el laboratorio dirigido por Ricard Solé, propone replantear el concepto de “terraformación”, pero enfocado en la Tierra.
Para Maull, el problema no está en buscar nuevos mundos, sino en evitar que los ecosistemas actuales colapsen. De hecho, lanzó una frase que ha generado debate: “Marte nos espera para matarnos”, aludiendo a que sus condiciones son extremadamente hostiles para la vida humana.
El investigador advierte que el verdadero riesgo está aquí. Según explica, muchos entornos naturales están llegando a puntos críticos debido al cambio climático y lo más preocupante es que esos cambios no ocurren de forma gradual.
Por el contrario, pueden suceder de manera repentina, llevando a ecosistemas enteros a estados irreversibles, como la desertificación.
Asimismo, el mensaje de Maull es que, antes de pensar en sembrar vida en otro planeta, la prioridad debería ser evitar que la Tierra pierda su capacidad de sostenerla.