Tras una gran campaña, China se ha convertido en el líder mundial de la reforestación, alcanzando para el año 2020 una extensión de 90,31 millones de hectáreas de bosques plantados por el hombre.

China revela su plan para detectar y desviar asteroides que amenacen la Tierra: misión clave llegará en 2027

Esta enorme masa verde, que representa más de un tercio de todo el terreno forestal del país, ha revelado comportamientos inesperados sobre cómo los árboles absorben el carbono y responden al cambio climático en comparación con los bosques que crecen de forma natural.

El “estirón” de los bosques artificiales

De acuerdo con el portal oficial de publicaciones de la Unión Americana de Geofísica se indican que los bosques plantados en China están ganando follaje a una velocidad mucho mayor que los naturales.

Para medir esto, los científicos utilizan el Índice de Área Foliar (LAI), que básicamente mide la cantidad de hojas que tiene un bosque y sirve como un indicador de cuánta energía y carbono puede procesar.

La investigación registró un crecimiento del follaje hasta un 65,8 % superior en estos bosques. Foto: Ding Lei/Xinhua/picture alliance

Según los datos obtenidos, “los bosques plantados aumentaron su área foliar un 65,8 % más rápido que los bosques naturales a nivel nacional”.

Incluso cuando se comparan árboles de la misma edad y en las mismas condiciones de suelo y clima, los bosques creados por el hombre mantienen una ventaja de crecimiento del 4,6 %. Esta diferencia es especialmente notable en los bosques mixtos y en aquellos de hoja perenne.

El factor juventud y el “alimento” invisible

La principal razón de este crecimiento acelerado no es solo la mano del hombre, sino la combinación de dos factores: la edad y el dióxido de carbono (CO2). Los bosques plantados en China son mucho más jóvenes, con una media de 34 años, frente a los 57 años de promedio de los bosques naturales.

Estos árboles jóvenes están resultando ser mucho más sensibles al aumento de CO2 en la atmósfera, un fenómeno conocido como “efecto de fertilización”.

El estudio señala que “el aumento de la concentración de CO2 explicó el 88,5 % del incremento observado en el área foliar de los bosques plantados”. Esto sucede porque el CO2 actúa como un nutriente adicional que las especies seleccionadas para las plantaciones, como el Eucalipto o la Paulownia, aprovechan de forma extremadamente eficiente.

La barrera de los 40 años

Sin embargo, este “superpoder” de crecimiento rápido tiene una fecha de caducidad. Los científicos han descubierto que, una vez que el bosque plantado madura, su capacidad para seguir aumentando su follaje de forma acelerada empieza a desplomarse.

Se ha identificado que “este crecimiento extra impulsado por el CO2 disminuye notablemente después de los 40 años de edad”. A partir de ese momento, los bosques naturales —que son más complejos y diversos— empiezan a ganar la carrera de fondo.

En las selvas naturales, la biodiversidad permite una estabilidad a largo plazo que los monocultivos artificiales no pueden mantener, ya que estos últimos suelen tener estructuras más simplificadas que aceleran su declive funcional al envejecer.

Los científicos descubrieron que la ventaja de estos bosques no se mantiene para siempre. Foto: Lang Bingbing/Xinhua/picture alliance

Un error en los modelos climáticos

Este descubrimiento es crucial porque los modelos informáticos actuales que se usan para predecir el cambio climático suelen tratar a todos los bosques por igual, sin distinguir si fueron plantados o si son naturales. El estudio advierte que esta simplificación oculta la realidad de cómo se captura el carbono.

De hecho, los modelos actuales tienden a subestimar el crecimiento de los bosques jóvenes en regiones como China y Brasil porque no tienen en cuenta la gestión humana y la juventud de sus árboles.

Comprender que “los bosques plantados exhiben una ventaja inicial más fuerte debido a su menor edad y mayor sensibilidad al CO2” es fundamental para mejorar nuestras estrategias contra el calentamiento global y entender cuánto tiempo más podrán estos árboles seguir ayudándonos a limpiar el aire.