En las profundidades de un antiguo lago en Central Otago, un equipo internacional de científicos ha desenterrado un secreto que obliga a replantear lo que sabíamos sobre las aves más icónicas y muchas veces nombrada ‘legendaria’ de Nueva Zelanda.
Este hallazgo no solo presenta a una especie hasta ahora desconocida, sino que demuestra que la naturaleza en esta región ha sido mucho más cambiante de lo que se pensaba originalmente.
Un nombre sacado de los cuentos infantiles
La nueva especie ha sido bautizada como Meterchen luti. Su nombre tiene un origen curioso: combina el griego antiguo para decir “mamá ganso” y el latín para referirse al “lodo”. Esta elección está inspirada en las rimas infantiles de la “Madre Ganso”, evocando a un ave antigua que surge del barro de los yacimientos fósiles.
A diferencia de los gigantes que habitaron la región después, este animal tenía el tamaño de un ganso pequeño. Según explicó el profesor asociado Nic Rawlence, director del Laboratorio de Paleogenética de Otago, la identificación no fue sencilla, pues tuvieron que revisar meticulosamente cada hueso guardado previamente para confirmar que se trataba de algo nuevo.
En palabras de Rawlence: “Determinamos que los huesos incluían una especie no descrita, del tamaño de un ganso pequeño”.
El fin de una vieja creencia sobre la evolución
Durante décadas, los expertos creyeron que los gansos gigantes de Nueva Zelanda (conocidos científicamente como Cnemiornis) descendían directamente de linajes que habían estado en la zona por más de 14 millones de años. Sin embargo, el análisis de este nuevo fósil cuenta una historia muy distinta: el Meterchen luti llegó hace mucho tiempo, pero desapareció sin dejar descendientes actuales.
Alan Tennyson, autor principal del estudio y perteneciente al Museo Te Papa, aclara que este descubrimiento apoya una teoría de llegada mucho más reciente para las aves legendarias de la isla.
Tennyson señala que: “Una teoría anterior sostenía que el ganso de St Bathans representaba a los ancestros directos de los gansos gigantes no voladores Cnemiornis (...) Sin embargo, nuestra rigurosa reevaluación respalda la teoría de la llegada tardía”.
Esto significa que muchas de las aves famosas de Nueva Zelanda, como el águila de Haast o el takahē, llegaron hace apenas unos 4 o 5 millones de años, lo cual es muy poco tiempo en términos de la historia de la Tierra.
Gigantes que crecieron a contrarreloj
Uno de los puntos más fascinantes es cómo el aislamiento en islas puede transformar a los animales. Los gansos gigantes que conocemos por la historia reciente llegaron de Australia hace solo 7 millones de años y, en ese corto periodo, perdieron la capacidad de volar y alcanzaron tamaños asombrosos de hasta un metro de altura y 18 kilos de peso.
Nic Rawlence destaca la importancia de entender estos cambios físicos rápidos (lo que los científicos llaman cambios morfológicos): “La evolución relativamente reciente de los gansos gigantes no voladores Cnemiornis ofrece otro ejemplo sorprendente del rápido cambio morfológico que puede ocurrir en un corto período de tiempo en las islas”.
Reconstruyendo el rompecabezas del pasado
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores no solo usaron los huesos encontrados, sino también el estudio del ADN. Esto les permite entender cómo el clima, la geología y la actividad humana han moldeado la vida animal en Aotearoa (el nombre maorí de Nueva Zelanda).
Rawlence concluye sobre el poder de estas investigaciones: “Usando todas las herramientas disponibles, incluyendo el ADN y los fósiles, podemos reconstruir cómo la dinámica historia geológica, climática y humana de Zealandia ha dado forma a la fauna de Aotearoa con cada vez más detalle”.