El departamento de Putumayo es uno de los de mayor biodiversidad de Colombia. Es considerado un punto encuentro entre la Amazonia y los Andes y se destaca por sus selvas, ríos caudalosos, cascadas y bellos paisajes.
Uno de los atractivos turísticos del departamento es las denominadas cascadas del Fin del Mundo. Este es un espacio lleno de vida silvestre y aire puro, que da cuenta de la riqueza de natural que abunda en esta zona del país. Se encuentra ubicado específicamente entre los municipios de Mocoa y Villagarzón
Su ubicación en la zona de transición entre la región amazónica y andina, hace de este lugar un espacio perfecto para explorar desde densas selvas hasta imponentes montañas, así como la enorme biodiversidad de la región.
¿Cómo llegar a la cascada Fin del Mundo desde Bogotá?
De acuerdo con el portal Travelgrafía, para viajar desde la capital colombiana a esta maravilla natural lo primero que se debe hacer es dirigirse a los municipios de Mocoa o Villagarzón, cuyas opciones de viaje pueden variar.
En el caso de Mocoa, el portal indica que existen rutas de autobús desde Bogotá, Medellín y Cali, mientras que para llegar a Villagarzón se debe tomar un vuelo desde la capital.
Otra opción para llegar a Mocoa desde Bogotá es el viaje por carretera, con una duración aproximada de 13 horas, desde Cali 10 horas, y desde Medellín alrededor de 16 horas. Sin embargo, es un trayecto en el que se atraviesan pasos de alta montaña y el ecosistema de páramo, es decir, un viaje con muchas curvas y bajas temperaturas.
Por eso, para vivir una mejor y más segura experiencia, con un trayecto más corto, se recomienda tomar el vuelo a Villagarzón y, una vez allí o en Mocoa, tomar un taxi hasta la entrada de la reserva natural donde se encuentra la cascada Fin del Mundo, ideal para hacer torrentismo y sumar esa dosis de adrenalina que buscan los viajeros de aventura.
Otros atractivos cercanos
Otra opción natural cercana para visitar se encuentra en la vía que de Mocoa- Villagarzón. Se trata de Hornoyaco, una cascada más de 55 metros de altura que cae en dos velos de agua. Para llegar a la cima de este mágico destino se debe caminar aproximadamente durante una hora.
Es una caída de agua que se encuentra inmersa en una espesa vegetación de selva. Cuando empieza el descenso, es posible disfrutar del sonido del agua hasta llegar al pozo que se forma con el líquido que cae. En este lugar los turistas se pueden bañar o practicar el torrentismo.
Una cascada más es Ojos de Dios, que mide 35 metros de altura y tiene unas características particulares debido a su composición rocosa.
Allí se llega por la misma ruta que conduce a las cascadas del Fin del Mundo. Es un lugar sagrado para las etnias de la comunidad de los Pastos del Putumayo, por lo que es importante saber que para su ingreso y observación se debe concertar con ellos.