Quien tiene la oportunidad de visitar y conocer Boyacá también tiene la fortuna de aprender de su historia y la identidad de Colombia. Este territorio, ubicado a unas pocas horas de Bogotá, alberga lugares emblemáticos como el Puente de Boyacá, escenario clave de la Independencia, y conserva pueblos coloniales como Villa de Leyva, famoso por su arquitectura y su enorme plaza empedrada.
Los viajeros que deciden apostarle a esta región se encuentran con tradiciones vivas, mercados locales y una cultura que mantiene intactas muchas de sus raíces. Sus habitantes reciben a los viajeros no solo con una gran amabilidad, sino con una deliciosa gastronomía que resulta irresistible de probar.
A esto se suma la riqueza natural, ideal para quienes buscan paisajes tranquilos y aire puro. Desde páramos y lagunas hasta montañas y valles fértiles, sus tierras ofrecen múltiples opciones para el descanso y el ecoturismo.
Boyacá tiene 123 municipios y los encantos están a la orden del día en cada uno de ellos. Una de las muchas opciones es San Mateo, que brinda la oportunidad de hacer un plan diferente, pues allí la apicultura es una de las actividades económicas y los viajeros tienen la posibilidad de conocer sobre las abejas y los procesos de la extracción de la miel.
Allí se encuentra la Casita de la Miel, un centro especializado, educativo y de turismo ecológico que funciona como punto de venta y exhibición de productos apícolas locales. Forma parte de la Ruta de las Abejas y la Miel, ofreciendo experiencias pedagógicas sobre la producción de miel, el cuidado de polinizadores y la apicultura como actividad empresarial.
Entre los planes de interés turístico, los viajeros pueden incluir una visita a El Chapetón, en la desembocadura del río San Mateo; hacer un recorrido o descansar en el parque principal, admirar la arquitectura de la Parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá o ir a la cascada del Frijolito, una buena opción para quienes disfrutan los planes de naturaleza.
Varios pisos térmicos
Este municipio tiene la ventaja de poseer varios pisos térmicos y de ahí la gran variedad de productos agrícolas que se dan. Allí la chirimoya es uno de los productos bandera, pero también sus habitantes cultivan maíz, tabaco, trigo, caña de azúcar y papa, entre otros, según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).
En este pequeño y encantador pueblo boyacense, los turistas pueden disfrutar platos típicos como cuchuco, ajiaco, mute, tamales, envueltos, masato de arroz, chicha, guarapo, amasijos y no puede faltar la bandeja de cabro.
La citada fuente indica que en los alrededores existen alojamientos para turistas en casas campesinas y algunos hoteles que prestan sus servicios a quienes deciden pasar días de descanso y relajación en medio de un ambiente natural.