Recientemente, los medios regionales de Antioquia celebraron la reaparición de un ave que no se veía desde hace 38 años en el departamento. Su avistamiento llenó de emoción a los habitantes del municipio de Rionegro, situado a menos de 1 hora de Medellín.
El avistamiento de esta especie, conocida científicamente como Bombycilla cedrorum y popularmente como pájaro de alas de cera, se registró durante el viernes, sábado y domingo santo, convirtiéndose en todo un acontecimiento para los aficionados a la observación de aves en Antioquia.
En declaraciones con el medio MiOriente, Sebastián Montoya Calle, uno de los fotógrafos de naturaleza que participó en este histórico avistamiento, explicó “puede ser normal ver a este pajarito en el norte del continente, en Canadá y Estados Unidos”.
Además, señaló que en sus hábitos migratorios solo suele bajar al Caribe y Centroamérica, “algunas veces había sido avistado en Colombia, pero en zonas costeras”.
De acuerdo con esta fuente, el primer avistamiento de esta ave en el departamento fue en 1988, cuando fue observada en la vereda Don Diego, en el municipio de El Retiro.
Ahora, más de tres décadas después, el registro del segundo avistamiento, ocurrido el pasado fin de semana, se presentó en la séptima etapa del barrio El Porvenir, en Rionegro.
Allí, según Montoya, es importante reconocer que “la zona del sendero del río [Negro] tiene una alta presencia de aves migratorias”, lo cual destaca como gran noticia para los ecosistemas del territorio.
Por su parte, el director general de la autoridad ambiental Cornare, Javier Valencia, señaló que, al parecer, la llegada de esta ave a Antioquia y a la región Cornare estaría relacionada con la escasez de alimento en el norte.
Asimismo, destacó que se trata de una noticia positiva, ya que estas especies son altamente selectivas al momento de elegir frutos y semillas, lo que indicaría logró encontrar en este rincón de Antioquia condiciones favorables para su estancia dentro de un ecosistema amigable.
Tras el avistamiento del pájaro de alas de cera en Rionegro, el municipio vuelve a ganar reconocimiento como un destino privilegiado para los amantes de la naturaleza.
Allí, los visitantes encuentran escenarios donde el canto de las aves se convierte en el gran protagonista y la observación de especies en su hábitat natural se consolida como una de las experiencias más llamativas para compartir en familia, con amigos o en solitario, especialmente para los apasionados de los registros fotográficos.