Colombia es un país demasiado turístico que esconde joyas donde menos se puede esperar. Mientras miles de viajeros repiten la misma ruta entre Villa de Leyva y Paipa, hay un municipio en el departamento de Boyacá que lleva años conquistando a quienes se atreven a salir de la zona de confort y descubrir más allá de lo famoso y reconocido.
Se trata de Monguí, un destino que, según los turistas que lo han visitado, lo tiene todo, y por todo se refieren a historia, gastronomía auténtica, paisajes de otro mundo y mucha tranquilidad que es escasa en las ciudades.
Algunos turistas, al llegar a Monguí, sienten que el tiempo se detiene, pues sus calles empedradas, las fachadas blancas con balcones coloniales y las construcciones de piedra crean un ambiente que parece sacado de otra época.
En el departamento de Boyacá hay muchas cosas por hacer, pero caminar por el pueblo de Monguí es una experiencia para los turistas, porque en cada esquina hay un detalle que conquista y que invita a observar todo con calma.
En el centro destacan sus monumentos de piedra, las pilas de agua y, sobre todo, la imponente Basílica de Nuestra Señora de Monguí, una de las construcciones coloniales más representativas de todo Boyacá.
Este municipio también es famoso a nivel nacional por una tradición artesanal que lo hace único en Colombia: la fabricación de balones hechos a mano. Durante décadas, este oficio marcó la identidad del pueblo y hoy todavía es posible visitarlo en talleres locales donde los artesanos explican el proceso y la historia detrás de esta labor.
La gastronomía tampoco se queda atrás. En este rincón de Boyacá, los sabores del altiplano cundiboyacense siguen siendo los protagonistas.
El cuchuco boyacense es para muchos, tanto visitantes como locales, el plato más representativo, aunque también resaltan las sopas de trigo y cebada, los envueltos y las preparaciones de maíz y artesanales que conservan intacto el sabor de la región.
Y para añadir a todo lo anterior, los paisajes y la naturaleza se encargan de ampliar la experiencia. Monguí está rodeado de montañas y praderas verdes perfectas para caminatas tranquilas, y muy cerca se encuentra el páramo de Ocetá, que es considerado uno de los más hermosos del mundo por su biodiversidad y sus paisajes únicos.
Para muchos turistas, lo más importante es que no es difícil llegar, pues desde Bogotá, el trayecto por carretera toma menos de cinco horas, lo que convierte a Monguí en el plan ideal para un fin de semana diferente, lejos del ruido y el afán de la capital.