Que República Dominicana sea uno de los principales destinos turísticos de América Latina no es casualidad. Según el Ministerio de Turismo, mensualmente este país recibe 1,3 millones de visitantes y alcanza una ocupación hotelera del 96 por ciento, indicadores que son el resultado de una fuerte inversión en promoción turística, el fortalecimiento de la infraestructura hotelera, una mayor conectividad aérea y la especialización de los operadores.
A estos esfuerzos del gobierno y del sector privado se suma otra apuesta ambiciosa: el desarrollo de destinos diferentes a Santo Domingo y Punta Cana como Samaná, una península ubicada en el noreste de la isla que ofrece un tipo de turismo más natural, donde las playas paradisíacas, las cascadas, montañas, gastronomía y la calidez de la gente son el gran atractivo.
Descanso y conexión con la naturaleza
Para llegar a Samaná desde Bogotá se puede tomar un vuelo directo a Santo Domingo, un trayecto que dura menos de tres horas. Ya en la capital de República Dominicana, el viaje hacia la península tarda aproximadamente dos horas por tierra.
La provincia de Samaná tiene dos ciudades principales: Las Terrenas y Samaná. Ambas son ideales para desconectarse y disfrutar de todo lo que ofrece el destino. En Las Terrenas, por ejemplo, está el hotel Viva V Samana by Wyndham, un resort todo incluido solo para adultos que ofrece servicio de alto nivel, gastronomía típica y acceso a una de las mejores playas de la zona.
Pero Samaná es mucho más que resorts. Esta zona del país cuenta con un circuito de playas de aguas cálidas y cristalinas, enormes palmeras y arena blanca muy populares entre los habitantes, pero poco exploradas por los turistas, lo que las convierte en pequeños paraísos escondidos, ideales para pasar la tarde, compartir con la familia o amigos, o simplemente tomar el sol.
Durante el recorrido por las playas, que se puede hacer en un par de horas, se vive una sensación de tranquilidad, ideal para el viajero que busca en el Caribe un destino para descansar, conectar con la naturaleza y vivir experiencias memorables.
Puro cacao
República Dominicana también es conocida por su cacao. Actualmente, el país cuenta con unos 40 mil productores que aportan el 60 por ciento del cacao orgánico certificado que se vende en el mundo.
Para acercar el cacao dominicano a los turistas, distintos empresarios han creado experiencias y actividades que permiten conocer de principio a fin su producción. Una de estas iniciativas es La Fábrica Samaná, un cultivo y planta de producción y procesamiento de cacao y café enclavado en las montañas. Aquí los turistas conocen las plantas, aprenden cómo se procesan los granos y tienen la oportunidad de degustar diferentes preparaciones.
Pablo Lazcano, hijo del fundador de La Fábrica, representa la nueva generación de productores que creen en el valor de lo natural y en la necesidad de conectar a los visitantes con el origen de lo que consumen.
“Aquí llegan personas que nunca han visto de cerca una planta de cacao o café. Por eso, a lo largo de la experiencia les damos a probar los frutos recién cosechados, les mostramos cómo se procesan y cómo se obtiene el producto final. También les mostramos otras formas de consumirlos para que se vayan con una idea de su versatilidad”, explicó Pablo.
El recorrido por La Fábrica dura alrededor de 2 horas, así que es una actividad que se puede complementar con una visita a la ciudad de Samaná. Además de sus pintorescas casas y su malecón sobre la bahía, es posible caminar entre pequeños islotes conectados por un puente, un paseo perfecto para disfrutar del atardecer.
Naturaleza de otro mundo
Una visita obligada es el Parque Nacional Los Haitises, en donde se encuentran manglares, cayos y cuevas a las que se accede a través de lancha o catamarán. En este parque la biodiversidad es la gran protagonista.
Diferentes especies de aves usan las elevaciones de tierra para anidar, una experiencia única para quienes disfrutan de la naturaleza en su máxima expresión. También se pueden visitar enormes cuevas y conocer más de cerca lo que estos sitios significaron en su momento para los nativos de la zona.
En una isla cercana está Cayo Levantado Resort, un hotel cinco estrellas todo incluido que lleva la relajación y el disfrute a otro nivel. Con habitaciones confortables, acceso a playas idílicas, gastronomía de alta calidad y diversas actividades de relajación como yoga y sound healing, este sitio se ha convertido en el favorito de los turistas de Canadá, Europa y varios países de América Latina.
Ya en tierra, un viaje imperdible es al Salto El Limón, una cascada de 50 metros de altura que deja ver el lado más aventurero, verde y exuberante del destino. Luego de una caminata de aproximadamente 30 minutos en medio de la selva, los visitantes se encuentran con esta caída de agua refrescante perfecta para aliviar el calor.
Más allá de la naturaleza, otro de los grandes fuertes de Samaná es su gastronomía, pues conectar con la cultura dominicana a través de la mesa, de sus sabores y de la hospitalidad, elevan la experiencia del viaje.
Uno de los sitios emblemáticos es Parada La Manzana, un restaurante que además de exaltar la comida típica, cuenta con un espacio para que diferentes asociaciones de pequeños productores vendan cacao y artesanías. Es un alto en el camino imperdible para los viajeros.
República Dominicana tiene mucho más para ofrecer que sol y playa. Y aunque hoy este país es reconocido principalmente por Punta Cana y Santo Domingo, destinos como Samaná muestran una versión más auténtica de lo que tiene el país para ofrecer a quienes se animen a conocerlo.