Latinoamérica no es solo playas paradisíacas y selvas tropicales. La región también esconde montañas muy grandes con roca y hielo que superan los 6.000 metros de altura, impulsados en su mayoría por la Cordillera de los Andes, que es una de las más imponentes.
Estas montañas no solo deslumbran por su gran tamaño, sino por la naturaleza que tienen, los paisajes y las experiencias únicas que ofrecen a todos los viajeros que se atreven a explorarlas.
La montaña más alta de todas es el Cerro Aconcagua, en la provincia de Mendoza, en Argentina, con 6.962 metros sobre el nivel del mar. Es la montaña más alta de América y uno de los grandes íconos del montañismo mundial.
Dentro del Parque Provincial Aconcagua hay opciones para todos los niveles: desde caminatas cortas hasta rutas de alta montaña para quienes ya tienen experiencia. Como dato adicional, la zona alberga más de 60 especies de aves, entre ellas el cóndor andino, además de guanacos, pumas y zorros colorados.
En segundo lugar, está el Volcán Ojos del Salado, en la frontera entre Chile y Argentina, con 6.893 metros.
Es el volcán activo más alto del mundo y uno de los favoritos para los viajeros que son amantes de la aventura extrema. Su paisaje desértico, la ausencia de grandes glaciares y el lago de cráter más alto del planeta lo hacen un destino único en esta parte del continente.
El ascenso se permite en gran parte de la ruta, aunque el tramo final exige experiencia y en especial un guía especializado. La temporada ideal para visitarlo va de octubre a marzo, y las excursiones deben ser guiadas e informadas previamente a las autoridades locales.
El Monte Pissis, entre Catamarca y La Rioja en Argentina, llega casi a los 6.800 metros. Este estratovolcán inactivo está rodeado de nieve, glaciares y terrenos áridos donde la vegetación en su mayoría no existe. Las expediciones se organizan entre noviembre y marzo e incluyen varios días de aclimatación antes del intento final a la cumbre.
La lista continúa con otras montañas igual de impresionantes: el Cerro Mercedario en San Juan, Argentina, con 6.770 metros; el Nevado Huascarán en Perú, con 6.768 metros y reconocido como el nevado tropical más alto del mundo; y El Bonete en La Rioja, Argentina, que alcanza los 6.759 metros y es considerado el tercer volcán más alto del planeta.
Latinoamérica tiene mucho más por ofrecerles a los turistas que sol y arena. Sus montañas esperan a quienes estén listos para el desafío y que amen sobre todo la aventura.