Los pulmones son diferentes a la mayoría de los órganos del cuerpo, ya que están conectados directamente al ambiente exterior, por lo que cualquier cosa que la persona inhale puede afectarlos.

La Asociación Americana del Pulmón asegura que el cuerpo tiene un sistema de defensa natural diseñado para proteger estos órganos, pero son susceptibles al aire contaminado, humo de cigarrillo y otros tipos de toxinas.

“Se puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares si no se fuma, si se evita la exposición al humo de segunda mano y a la contaminación del aire, los productos químicos y otros irritantes, y si se realiza chequeos regulares de salud”, precisa la mencionada fuente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cada año la exposición a la contaminación del aire causa siete millones de muertes prematuras.

“En los niños, esto podría suponer una reducción del crecimiento y la función pulmonares, infecciones respiratorias y agravamiento del asma. En los adultos, la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares son las causas más comunes de muerte prematura atribuible a la contaminación del aire exterior”, precisa este organismo multilateral de la salud.

Estas son razones de peso para adoptar prácticas y hábitos que protejan los pulmones. Estos son algunos consejos que ayudan a limpiar la mucosidad y aliviar la congestión en el pecho y otros síntomas incómodos, a la vez que logran el fortalecimiento de estos órganos. Algunos de estos métodos pueden abrir las vías respiratorias, mejorar la capacidad pulmonar y reducir la inflamación.

Terapia de vapor: esta técnica, que implica inhalar vapor de agua para abrir las vías respiratorias, agrega calor y humedad al aire, lo que ayuda es a respirar mejor y a aflojar la mucosidad dentro de las vías respiratorias y los pulmones, según una publicación del portal Medical News Today.

Actividad física: el ejercicio regular mejora la salud física y mental de las personas, y disminuye el riesgo de muchas afecciones de salud, incluyendo derrames cerebrales y enfermedades cardíacas.

El desarrollo de actividad física obliga a los músculos a trabajar más, lo que aumenta la frecuencia respiratoria del cuerpo y genera un mayor suministro de oxígeno a los músculos. También mejora la circulación, haciendo que el cuerpo elimine el exceso de dióxido de carbono que produce al hacer ejercicio más eficientemente.

Si bien practicar ejercicio puede ser más difícil para enfermos pulmonares crónicos, ellos también pueden beneficiarse de una práctica regular, precisa el mencionado sitio web.

Alimentos antioxidantes: el consumo de alimentos ricos en antioxidantes cuida la salud de los pulmones. Una publicación de la revista Mejor con Salud, escrita por Daniela Echverri Castro, cita una investigación publicada en European Respiratory Journal, en la que se indica que sustancias como los flavonoides y los betacarotenos ayudan a retrasar la pérdida de la función pulmonar, en especial en pacientes ex fumadores.

Algunas de las opciones de estos alimentos son las manzanas, plátanos, frutos rojos, cítricos, verduras crucíferas y ajo y cebolla, entre otros.

Té verde: este té contiene muchos antioxidantes que ayudarían a reducir la inflamación en los pulmones. Estos compuestos protegen el tejido pulmonar de los efectos nocivos de la inhalación de humo. Medical News Today cita un estudio en el que participaron más de 1.000 adultos en Corea y el cual reportó que las personas que bebían al menos dos tazas por día tenían una mejor función pulmonar que las que no consumían este tipo de té.

Alimentos antiinflamatorios: la inflamación de las vías respiratorias puede dificultar la respiración y hacer que el pecho se sienta pesado y congestionado. Consumir este tipo de productos ayuda a reducir la inflamación y aliviar estos síntomas. En la lista se incluye la cúrcuma, vegetales de hoja verde, cerezas, arándanos, aceitunas, nueces, fríjoles y lentejas, entre otros.