La osteoartritis es la forma más común de artritis. Se genera por el desgaste del cartílago en las articulaciones, lo que produce rigidez, dolor crónico y limitaciones en la actividad física. Aunque puede afectar cualquier articulación, ocurre con mayor frecuencia en las de las manos.
Según Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la osteoartritis se genera porque “el cartílago sano absorbe los impactos de los movimientos, pero, cuando se desgasta, los huesos se friccionan entre sí. Con el paso del tiempo, esta fricción puede dañar la articulación permanentemente”.
Así mismo, la Arthritis Foundation indica que para 2025 la enfermedad presentará un aumento del 16 %. Además, afirmó que existen varios factores que aumentan el riesgo de desarrollar este padecimiento. Entre estos, la genética, la obesidad, las lesiones de las articulaciones, el uso excesivo repetido de ciertas articulaciones, la debilidad muscular y las lesiones de los nervios.
En cuanto a los síntomas, con frecuencia se desarrollan con lentitud y empeoran con el tiempo, dicen los expertos. Además de los mencionados, se puede presentar pérdida de flexibilidad, que es cuando no se puede mover la articulación en todo su rango de movimiento, precisa el portal especializado Cinfasalud.
Los tratamientos para la osteoartritis son variados y dependen de lo crónica que se encuentre la enfermedad. En consecuencia, solo el médico puede determinar cuáles son los ejercicios y medicamentos necesarios para cada persona; de este modo, no se verán afectadas las demás comorbilidades que se puedan poseer.
Así mismo, se puede preguntar al especialista aquellos remedios naturales y caseros para controlar la afección y mantener a raya los síntomas. Por ejemplo, según el portal Healthline, es posible acudir al jengibre para reducir el dolor y la rigidez.
Según una investigación citada por el medio, en el consumo de esta planta como tratamiento para la osteoartritis se evidenciaron pocos efectos secundarios y están relacionados con el fuerte sabor que proporciona el jengibre.
“El sabor del jengibre, junto con el malestar estomacal, llevó a casi el 22 por ciento de los participantes del estudio a abandonarlo”, explica Healthline. Dichas personas fueron diagnosticadas con esta patología y recibieron entre 500 miligramos y un gramo de jengibre durante 12 semanas.
Cabe resaltar que, además del jengibre, el portal Mejor con Salud recomienda comer abundantes verduras y frutas de colores a lo largo del día, pues su aporte de antioxidantes puede ayudar a prevenir el daño celular y proteger las articulaciones. Además, ayudan a reducir la inflamación y el dolor.
También aconsejan el uso del aceite de oliva. Esta debe ser la opción preferida para cocinar y aliñar todo tipo de platos, pues los análisis científicos han comprobado el efecto preventivo del daño en el cartílago.
Otro producto que se debe agregar a la dieta es el pescado azul, que contiene ácidos grasos omega-3. Este tipo de lípidos poliinsaturados tienen un efecto antiinflamatorio. En pacientes con osteoartritis podrían mejorar la rigidez y el dolor articular. Lo ideal es consumirlo por lo menos dos veces a la semana.
Así mismo, se debe incrementar la ingesta de vitamina C y D, ya que desempeñan un papel importante en la salud osteoarticular. La C es necesaria para la síntesis de colágeno y tejido conectivo, mientras que la D es esencial para la fuerza y el equilibrio muscular, además de ser la que fortalece los huesos.
Las mejores fuentes de vitamina C se encuentran en la piña, las naranjas, las fresas, el kiwi, el brócoli y el pimiento rojo. Por otro lado, la vitamina D abunda en el aceite de pescado, las yemas de huevo, el pescado azul y la leche.