De acuerdo a un artículo académico publicado por Facmed, en México, denominado Mecanismos Moleculares que intervienen en el transporte de glucosa, esta es uno de los principales monosacárido (hidrato de carbono que no puede descomponerse en otro más sencillo) en la naturaleza que “proporciona energía a las células de una amplia gama de organismos, que va desde los más simples como la levadura hasta los más complejos como el ser humano.”
Por esta razón, es importante mantener unos niveles adecuados de azúcar en sangre, que correspondan a los requerimientos necesarios para conservar la energía celular, pero sin sobrepasar los índices recomendados, ya que esto puede provocar daños en la salud del organismo. Un nivel de glucosa sanguínea en ayunas por debajo de 100 miligramos por decilitro (mg/dl) se considera normal.
Aunque existen muchos alimentos, solo unos pocos son de índice glucémico bajo, es decir, alimentos que ayudan a regular el nivel de azúcar en sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el consumo de azúcar se dispara cada año y estipula un máximo de 25 gramos de azúcar por día (para un adulto), cuando en realidad, en estos momentos las personas estarían triplicando esa cantidad.
Como es conocido, el desayuno es una comida esencial para el desarrollo de las actividades diarias. De hecho, investigaciones recientes demuestran que las personas con diabetes que comen un buen desayuno tienen menos probabilidad de comer demasiado durante el día.
Desafortunadamente, muchas opciones de desayuno contienen altos niveles de azúcar y carbohidratos procesados, lo que puede causar picos en el azúcar en sangre. Además, vale resaltar que las personas con diabetes tipo 2 necesitan evitar alimentos altos de grasa y azúcar.
En relación a lo anterior, un artículo publicado por el portal web Medical News Today explica que estos son los desayunos recomendados para las personas que tiene altos niveles de azúcar en la sangre.
Batidos ricos en vegetales
Los batidos hechos en casa pueden proporcionar nutrientes que impulsan la salud en general y ayudar a saciar el hambre.
Se recomienda agregarles mucha fibra, incluir vegetales como espinaca, coles o aguacates. Se les puede mezclar un puñado de avena o semillas, como chía o lino.
Sin duda, uno de los ingredientes que aporta mayor saciedad es la grasa y la proteína, es por esta razón que agregar alguna proteína y grasa sana puede hacer que el batido sea más satisfactorio. La proteína también puede reducir la digestión de los carbohidratos, puede incluirse alguna proteína en polvo o una fuente de grasa sana como nueces, semillas o aguacate.
El toque dulce puede correr por cuenta de alguna fruta, como un puñado de arándanos, un banano, una manzana o durazno congelado.
Avena
La avena en un cereal rico en fibra, lo que significa ayuda a reducir la absorción de azúcar y facilita la digestión. Esta opción de desayuno es rico en nutrientes, sin embargo, es necesario cuidar la preparación y los aderezos que se agregan.
Aunque la avena es un alimento alto en carbohidratos, una taza de 234 gramos (g) de avena cocida en agua incluye 4 g de fibra y solo 1.08 g de azúcar.
Otros nutrientes de este alimento incluyen vitaminas A y B, y 166 microgramos (mcg) de folato.
Usar las frutas frescas, canela o vainilla natural para agregar sabor en lugar de azúcar hará que la avena sea una opción baja en azúcar y deliciosa. Además, las almendras y otras nueces pueden agregar textura y grasas saludables para un desayuno más nutritivo.
Huevos
Un huevo cocido contiene aproximadamente 186 mg de colesterol. Los Dietary Guidelines for Americans 2015–2020 indican que, aunque las yemas de los huevos son más ricas en colesterol que otros alimentos, también tienen menos contenido de grasas saturadas.
Además de su contenido en grasa, la proteína que contiene el huevo resulta beneficiosa a la hora de generar saciedad al organismo. Además, diversos algunos estudios han determinado que las personas que comieron dos huevos al día durante 12 semanas redujeron significativa la grasa de su cuerpo y el índice de masa corporal (IMC) en comparación con quienes no lo comieron durante este período.