Tendencias

salud

Telemedicina y diabetes: así atienden a pacientes a distancia

Con la pandemia, algunos de los pacientes de esta enfermedad están recibiendo atención por medio de diferentes tecnologías.

La telemedicina consiste en la interacción entre un médico y un paciente a distancia con la ayuda de tecnologías de comunicación e información. Debido a la pandemia de coronavirus, este tipo de práctica se ha vuelto común en muchos centros de salud de Colombia y el mundo, para que no se detenga la atención a los pacientes que necesitan seguimiento constante de los especialistas.

Archivo SEMANA

Es el caso de la diabetes, una patología que requiere monitoreo constante de los valores de la glucosa durante el día con ayuda de un medidor que permite establecer si en un momento determinado la glucosa presenta cambios en sus niveles y así identificar y prevenir futuras complicaciones.

Hay muchas ventajas tanto para el paciente como para el especialista al poder enviar información sobre el tratamiento de la diabetes, como sucede en la terapia de bomba de insulina, así como de recibir asistencia por parte del profesional tratante sin necesidad de asistir al centro médico.

“Es relevante apostar por la telemedicina, ya que mejora la calidad de vida de los pacientes y la de las personas que los rodean, con lo cual se facilita el acceso a la atención médica estén donde estén. Y es que la utilidad de este tipo de herramientas va mucho más allá de las videoconsultas, ya que también permite acceder a contenidos de salud de gran utilidad o realizar un seguimiento de datos biomédicos a distancia y en tiempo real, entre otras muchas cosas”, indica la doctora Paola Durán Ventura, pediatra egresada de la Universidad Javeriana y endocrinóloga pediatra de la Universidad de Miami.

Entre las ventajas de la telemedicina que identifica la doctora Durán, hay cuatro principales:

1. Optimización del seguimiento.

Debido a una necesidad constante de monitoreo de los diversos parámetros biomédicos, especialmente de la glucosa, es fundamental la capacidad que ofrecen las tecnologías para hacer las mediciones a distancia. Por ejemplo, gracias a la bomba de insulina para el tratamiento de la diabetes, ahora es posible medir permanentemente y en cualquier momento los niveles de glucosa, lo que permite detectar patrones anormales y evitar situaciones extremas como hipoglucemias o hiperglucemias en el día a día de los pacientes.

El médico tiene la posibilidad de acceder a todos esos datos a través de una plataforma virtual que se sincroniza con el aparato y con la información que este capta del paciente. Esto permite que el médico haga seguimiento y tome cualquier decisión terapéutica en el tratamiento de la persona.

2. Mejora la comunicación entre médico y paciente.

La posibilidad de acceder a consultas de manera inmediata (por video, chat, teléfono) y siempre que sea necesario mejora la proximidad y la interacción entre médico y paciente.

- Foto: Crédito: GettyImages/DigitalVision/Thomas Tolstrup

3. Incrementa la motivación, el autocontrol y la adherencia.

Según la doctora Durán, está demostrado que llevar un registro de los datos biomédicos y acceder con prontitud y comodidad al personal sanitario de referencia sirve para incrementar la motivación de la persona con diabetes y le ayuda a mejorar el manejo de su enfermedad, lo que tiene un efecto muy positivo en términos de adherencia terapéutica.

4. Aumenta el conocimiento del paciente sobre su propia condición.

La diabetes es una condición crónica que los pacientes deben aprender a manejar desde el principio, con el objetivo de mantenerla bajo control. Gracias a la telemedicina, es posible acceder a información y formación de todo tipo, adaptadas a las necesidades individuales del paciente y procedentes de fuentes sanitarias fiables y de calidad.

Por supuesto, las ventajas de la telemedicina no solo las percibe el propio paciente, sino también los profesionales sanitarios. Gracias a esta modalidad de atención, se logra una mayor eficiencia y efectividad en el manejo de enfermedades crónicas como la diabetes, ahorro de tiempo en la toma de decisiones terapéuticas, posibilidad de intercambiar información con otros profesionales médicos, disminución de la carga mental que generan las consultas presenciales y mayor productividad.