La cafeína es una sustancia que se encuentra en ciertas plantas, pero también se puede producir de manera artificial (sintéticamente) y agregarse a los productos alimenticios, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
Además, explica que la cafeína se absorbe y pasa rápidamente hacia el cerebro, pues no se acumula en el torrente sanguíneo ni se almacena en el organismo, ya que sale del cuerpo en la orina muchas horas después de haber sido consumida.
De hecho, Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, señala que hasta 400 miligramos (mg) de cafeína al día parecen ser seguros para la mayoría de los adultos sanos.
No obstante, el portal de la Fundación Mapfre señala: “Los niños no deben tomar café. El café contiene cafeína, sustancia estimulante en el cerebro que origina otros muchos efectos; por ello, no es recomendable en edad infantil. La cafeína tampoco debe tomarse en los refrescos, como en las bebidas de cola. Los niños son más susceptibles a los efectos de la cafeína y, por lo tanto, esta sustancia, tomada en exceso, causa nerviosismo, irritabilidad, insomnio e incluso taquicardia y palpitaciones, trastornos que en los niños podrían producirse con dosis muy inferiores”.
Además, Medline Plus argumenta que otras personas que deben limitar o evitar la cafeína son:
- Mujeres embarazadas, ya que la cafeína pasa a través de la placenta al bebé.
- Mujeres amamantando, ya que, incluso, una pequeña cantidad de cafeína que se consuma pasa al bebé.
- Quienes tienen migrañas u otros dolores de cabeza crónicos.
- Aquellos que tienen ansiedad.
- Personas que toman ciertos medicamentos o suplementos, incluyendo estimulantes, ciertos antibióticos, medicamentos para el asma y medicamentos para el corazón.
¿Cuáles son las fuentes de cafeína?
De acuerdo con la biblioteca, la cafeína se consume ampliamente, se encuentra en forma natural en las hojas, semillas y frutos de más de 60 plantas, como:
- Hojas de té.
- Nueces de cola.
- Café.
- Granos de cacao.
También se encuentra en alimentos procesados:
- Café: 75 a 100 mg por una taza de 6 onzas, 40 mg por una onza de espresso.
- Té: 60 a 100 mg por una taza de 16 onzas de té negro o verde.
- Chocolate: 10 mg por onza dulce, semidulce o negro. 58 mg por onza de chocolate para hornear simple.
- La mayoría de las colas (a menos que estén etiquetadas “sin cafeína”): 45 mg en una bebida de 12 onzas (360 mililitros).
- Dulces, bebidas energizantes, refrigerios, goma de mascar: 40 a 100 mg por porción.
Por su parte, en términos de pureza, la recomendación es consumir café en granos o molido, dado que, a diferencia del café instantáneo, este no ha sido sometido a ningún proceso industrial que altere sus componentes aromáticos y nutricionales; tampoco lo mezclan con otro tipo de café de menor calidad, con el objetivo de generar más demanda debido a su precio.
Sin embargo, la entidad sin ánimo de lucro explicó que el café sigue teniendo riesgos potenciales, sobre todo por su alto contenido de cafeína, ya que puede aumentar temporalmente la presión arterial.
Adicional, el consumo elevado de café hervido sin filtrar se ha asociado con un leve aumento de los niveles de colesterol.
De todos modos, antes de consumir o eliminar algún alimento de la dieta diaria, lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique que es lo más adecuado para cada persona, pues la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica.