Tras leer la columna de Diego Vélez de la edición anterior, creo que
las empresas familiares tienen serios inconvenientes para mantenerse
después de que la primera generación termina con su gestión creativa.
La familia política influye desde el noviazgo y no se ha podido
inventar estrategia para evitarlo, salvo las buenas relaciones y no
obstante, es poco lo que se logra. Basta pensar en la marca de carro
que utiliza el (la) hijo (a) del esforzado paladín empresarial, para
fomentar diferencias, inclusive se lucha por los mejores cargos aún sin
competencias o fortalezas profesionales.
Omar Eduardo Castelblanco.
Los parientes políticos en las empresas familiares
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10 de mayo de 2007 a las 7:00 p. m.