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Ya no es suficiente brindar a los usuarios únicamente una oferta genérica de productos, servicios digitales y canales de atención; también es necesario responder a las necesidades particulares de cada usuario.
Ya no es suficiente brindar a los usuarios únicamente una oferta genérica de productos, servicios digitales y canales de atención; también es necesario responder a las necesidades particulares de cada usuario. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Inclusión financiera: retos y desafíos de cara a la era digital en Colombia

Expertos advierten que este proceso no avanza de igual forma en todo el país.

Conforme ha pasado el tiempo y Colombia ha asimilado la llegada de la industria TIC, diferentes empresas y sectores productivos han podido ampliar su rango de mercado, permitiendo que más personas accedan a su oferta de servicios, principalmente en las grandes ciudades.

No obstante, si bien el país está dando grandes pasos en materia de inclusión financiera y creación de oportunidades para el acceso a los nuevos servicios que se están implementando en los bancos y entidades, gracias a la tecnología, expertos advierten que el rezago aún es grande y requiere hacer esfuerzos adicionales.

En entrevista con SEMANA, Francesca Raffo, gerente corporativa de Innovación en Credicorp, aseguró que el país ha hecho muy bien las cosas en las ciudades capitales y principales municipios, pero se ha demorado en llevar su oferta de inclusión financiera a las regiones más apartadas, principalmente por problemas de conectividad.

“Si bien es innegable que en los últimos años hubo importantes avances en la digitalización del uso de servicios y productos financieros, este proceso no ha avanzado igual para todos en la región. Y, por eso, es tan importante seguir impulsando la digitalización financiera entre los diversos subgrupos poblacionales”, dijo esta experta.

Esta analista hizo parte de una encuesta realizada por Credicorp a más 8.000 personas en entre siete países de la región (Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, México y Panamá), con el fin de identificar aquellos perfiles, características y variables más determinantes para alcanzar un mayor y más homogéneo uso de las plataformas y canales digitales del sistema financiero en la región.

Tanto a nivel de Latinoamérica como en Colombia, las cifras evidencian que todavía existe un largo camino por recorrer para extender los beneficios de esta digitalización financiera, principalmente entre los sectores socioeconómicos bajos, los habitantes del ámbito rural y los grupos etarios mayores de 43 años. Allí es donde están las mayores oportunidades de crecimiento en el avance de una digitalización que, finalmente, pueda traducirse también en inclusión financiera”, agregó Raffo.

¿Cómo le va a Colombia comparada con otros países analizados?

Según los realizadores de este estudio, allí se definen tres niveles de usuarios digitales, sobre la base de la frecuencia de uso de plataformas financieras digitales (billeteras móviles, apps bancarias y banca por internet) y el empleo de estas tanto en el pago de productos y servicios como en la realización de transferencias financieras. Así mismo, el usuario no digital es aquel que todavía no emplea las plataformas digitales para realizar transacciones, el usuario ocasional es aquel que las utiliza menos de una vez al mes y el usuario recurrente es aquel que las usa una o más veces al mes.

“Colombia se ubica ligeramente por debajo de este último promedio regional, con un 60 % de ciudadanos como usuarios no digitales y una mejor posición que países con altos niveles de usuarios aún por digitalizar como Bolivia (67 %), Perú (70 %) y México (70 %). Asimismo, solo 1 de cada 5 colombianos (21 %) realiza transacciones financieras digitales de forma recurrente, por detrás de los niveles de usuarios digitales recurrentes registrados en Chile (41 %), Panamá (38 %) y Ecuador (25 %)”, explicó esta experta en diálogo con SEMANA.

Entre los países de la región que fueron evaluados, apenas el 20 % de ciudadanos reconocen utilizar medios digitales para realizar transacciones financieras de forma recurrente; el 16 % son usuarios ocasionales y el 64 % son usuarios no digitales.

“Reducir la brecha digital pasa por trabajar en dos tareas pendientes que, en general, son aquellas donde nuestros países deben poner sus mayores esfuerzos: proveer infraestructura básica a nuestros ciudadanos, que le permita a las personas estar conectadas al mundo digital, independientemente de su lugar de residencia, y llevar la educación financiera a cada vez más subgrupos poblacionales”, advirtió Francesca Raffo.

Por último, en entrevista con SEMANA, esta experta señaló que es indispensable que tanto el sector público como el privado trabajen juntos, en países como Colombia, para atender estas prioridades, dejando claro que hasta que no se subsanen las brechas tecnológicas, será imposible aumentar significativamente los índices de inclusión financiera, que tarde o temprano empezarán a estancarse.

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