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El ‘megatrancón’ de contenedores, una bomba silenciosa que puede estallar más los precios al consumidor

No hay forma de desembotellar el tráfico de mercancías en los puertos antes del primer trimestre de 2022. El comercio exterior está contra las cuerdas. Gremio dice que navieras están exigiendo que los contenedores vacíos se entreguen en Buenaventura, lo que genera sobrecostos que terminarán recayendo en el comprador.


Un tramo largo lleva ya la crisis de contenedores que afecta al mundo y que está presionando a las empresas colombianas que se dedican al comercio exterior, lo que finalmente terminará llegando al consumidor, y sin que hasta el momento se vislumbre una salida.

Por el contrario, según dijo en SEMANA el presidente del gremio Analdex, Javier Díaz, el panorama se ha puesto más complicado en nuestro país, puesto que ahora, “las navieras están exigiendo que los contenedores vacíos se entreguen en Buenaventura. Anteriormente se entregaban en las diferentes ciudades. En consecuencia, los costos de retorno de los contenedores corren por cuenta de los importadores”.

Un cálculo a mano alzada permite promediar que dicho costo sumaría recursos del orden de 1 o 2 millones de pesos por devolver cada contenedor, dependiendo de la ciudad de origen. Bien es sabido que los gastos de operación que hacen parte de cada actividad económica terminan llegando al final de la cadena, es decir, al consumidor. Por esa razón, desde que se empezó a agudizar la crisis de los contenedores, el gran temor ha sido el de la presión que esa circunstancia ejerce sobre la inflación (los precios se encarecen) y la amenaza que recae sobre la meta de recuperación económica que se tiene prevista.

Ponerse al día tomará tiempo

Peor aún es que la escasez de contenedores es un problema que, al igual que la pandemia, seguirá haciendo de las suyas. Al menos así lo establece un informe de la firma Crowe Colombia, titulado ‘La cara oculta detrás de la crisis de los contenedores’, en el que se detallan estadísticas poco alentadoras.

Por ejemplo, por la crisis de contenedores que se desató desde 2021, Colombia dejó de movilizar 8,8 millones de toneladas (de enero a junio), en comparación con 2020, que de por si fue un año de menor movimiento.

El análisis de Crowe señala que los fletes para Sudamérica subieron en el último año, de 2.000 a 20.000 dólares, como lo había mencionado Javier Díaz en una publicación en SEMANA.

Presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina.
Presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina. - Foto: Revista Dinero

Y la situación con los contenedores no se resuelve por ahora. Al menos en el primer trimestre de este año, la crisis seguirá presente, mientras en el mundo se logran poner al día los traslados de mercancías de un lugar a otro, que están represados. Para la muestra, Crowe pone el caso del puerto de Los Ángeles, cuya actividad impacta de forma directa a Colombia. Dicho puerto, tiene retrasos hasta de 45 días.

Y el ómicron ahí

El otro nubarrón que impide salir de la dificultad es la nueva variante de covid-19, conocida como ómicron, que está causando un preocupante aumento en el número de contagios, por lo que Óscar Villarruel, socio de Auditoría de la firma Crowe Colombia y autor del informe, advierte que “las perturbaciones causadas por la pandemia de la Covid-19 tendrán un impacto duradero en el transporte y el comercio. Estas perturbaciones pueden causar cambios profundos en el panorama operativo del transporte marítimo desde 2022, en los posibles cambios en los patrones de la globalización y en el diseño de la cadena de suministro”.

Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales de Colombia, está entre los más afectados. Hasta 40 buques con mil contenedores a bordo y retrasos de, entre 38 y 45 días, hay en el puerto de Los Ángeles.

La Supertransporte sancionó a la sociedad portuaria regional de Buenaventura
Sociedad portuaria regional de Buenaventura - Foto: Cortesía Superintendencia de Transporte

Además, Villarruel advierte que, “nunca en toda la historia del transporte marítimo se había conocido un aumento tan desproporcionado de los fletes, que en agosto de 2021 llegó a crecer hasta en un 500 % frente al año anterior. En Colombia, el costo de los fletes ha pasado de los 1.400 dólares en junio de 2020 a los 15.000 dólares en agosto de 2021″.

Fabricantes, proveedores, grandes distribuidores; negocios gigantes, medianos y pequeños. Todos están afectados. Por supuesto, el mayor golpe es para los frágiles, pero, en todo caso, el efecto siempre llegará al consumidor. Más aún si en el país, en los últimos meses, se ha venido hablando de aumentos significativos en las importaciones. Los estimativos apuntan a que el 30 % de lo que se consume a nivel local, es importado. En la misma línea, el más reciente reporte del Dane indica que esta nación aumentó las compras en el exterior en 56,3 % en noviembre.

¿Y la salida?

El presidente del gremio de comercio exterior, Javier Díaz, sigue preocupado porque poco se toman cartas en el asunto para lograr una solución. Desde su perspectiva, se requiere que se reglamenten y pongan en operación los patios de contenedores. De esa manera, se podría tener la suficiente capacidad de almacenamiento en tierra para armonizar los ritmos de llegada del transporte marítimo y terrestre que está involucrado en el traslado de mercancías para abastecer la demanda en el país y ayudar así a evitar una subida de precios.