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El apretón tributario que vendrá con la primera reforma que radicará el presidente Gustavo Petro

Arranca el debate sobre la que ya es considerada como una de las reformas más ambiciosas entre las más de 21 que se han hecho desde los años noventa. El director de la Dian confirma lo que va en el articulado.


Muchos de los que llevan años sin pagar impuesto de renta, pese a contar con ingresos suficientes, deberán entrar a la cancha de los contribuyentes. No obstante, solo sentirán ese cambio las personas naturales con ingresos superiores a 10 millones de pesos, según la reforma tributaria de Gustavo Petro. El impuesto del 4 × 1.000, que han tratado de tumbar en más de una ocasión, no desaparecerá, pues no hay forma de reemplazar el recaudo que aporta. Tampoco habrá cambios en el IVA, un gravamen regresivo, es decir que todos pagan por igual independientemente de su nivel socioeconómico.

Sí habrá impuestos saludables, sobre todo a bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados. También se cobrará una tarifa más alta por una ganancia ocasional derivada de una remesa, un premio de lotería o una herencia. Asimismo, los jugadores de la economía digital empezarán a pagar más tributos.

El impuesto al patrimonio, claramente, estará en el articulado, aunque con ciertas modificaciones, según confirmó el director de la Dian, Luis Carlos Reyes, quien expuso más detalles de la propuesta que saldrá a la luz el lunes 8 de agosto, cuando se radique en el Congreso.

Las piezas de la reforma tributaria tendrán que ser muchas. La apuesta es que, con ella, el Gobierno recaude al menos 25 billones de pesos en el primer momento, lo que equivale al doble del promedio que hasta ahora han obtenido otras tributarias. La idea es que esta vez la reforma quede bien hecha, honrando la palabra ‘estructural’, que habitualmente se le cuelga y nada que se vuelve realidad. Con ella se busca que, aparte de obtener más recaudo, también se logre justicia en el cobro de los impuestos, y equidad, aplicando gravámenes a los que más tienen.

Clara López, senadora de las filas de la coalición de gobierno e integrante de las comisiones económicas en las cuales se debatirá y aprobará la reforma tributaria, sostiene que “hay consciencia de que se requiere enfrentar el déficit récord y la crisis social. Estamos pendientes del proyecto del Gobierno y de las iniciativas que surjan en el debate. La fiscalidad progresiva es una promesa incumplida de la Constitución de 1991. Llegó la voluntad política para enderezar las cargas”.

Confirman lo que va en el articulado

El director de la Dian confirmó la lista de las medidas incluidas en el articulado. “La reforma se enfoca en las personas con más de 10 millones de pesos de ingresos mensuales. También reduce beneficios tributarios a empresas, dado que se concentran en las más grandes y las que tienen más utilidades; por lo tanto, son las que menos necesitan los beneficios”.

Reyes mencionó el caso de las zonas francas y dijo que es injustificado mantener gabelas a las que no se dediquen principalmente a exportar. Además, reiteró que habrá medidas más fuertes contra la evasión, incluyendo la penalización por evadir el impuesto de renta de personas naturales, lo que se hará de manera proporcional a los montos evadidos.

Aunque la teoría suena bien, Colombia no ha logrado pasar a la otra orilla con una reforma como la que sugiere la Ocde, que recoge las experiencias de países con buenas prácticas. En esta ocasión, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dijo que su intención es enfrentar “ese doble desafío, social y de ajuste fiscal”.

Luis Carlos Reyes, director de la Dian, es el encargado de aportar el componente técnico para que la propuesta sea viable y justa.
Luis Carlos Reyes, director de la Dian, es el encargado de aportar el componente técnico para que la propuesta sea viable y justa. - Foto: esteban vega la-rotta-semana

Por lo tanto, lo que pretende es “corregir dos de las grandes deficiencias del sistema tributario: el bajísimo nivel de recaudos de impuestos a las personas naturales (1,2 por ciento del PIB versus el 8,1 por ciento en el promedio de los países de la Ocde) y los altísimos niveles de elusión y evasión tributaria, que están entre 5 y 8 por ciento del PIB, según diversos cálculos”. Aún sin ver la luz, la reforma tributaria, anunciada por partes, ha dado señales de que esta vez también será motivo de una cruenta batalla en los estrados del Congreso. No solo porque cada sector aboga por sus intereses y se siente merecedor de beneficios tributarios para producir, sino porque el tema motiva toda una lluvia de ideas polémicas y críticas agrestes.

Lo cierto es que entre lo que se debería hacer y lo que se puede hacer hay un gran abismo, como lo muestran experiencias anteriores. El impuesto al patrimonio, por ejemplo, es un instrumento para lograr progresividad en las obligaciones tributarias. De hecho, Ocampo había señalado que podrían empezar a aportar patrimonios desde 1.000 millones de pesos, argumentando que en este país “el patrimonio está mucho más desigualmente distribuido que el ingreso. Por lo tanto, tiene lógica complementar el impuesto de renta con el del patrimonio”. Los reclamos empezaron a surgir.

Los que compraron una casa, que se valorizó rápido y podría llegar a ser gravada, defendieron el patrimonio de la clase media. Ahora, Reyes confirmó que “este impuesto estará dentro de los rangos existentes, pero lo diferente será el énfasis en la valoración de mercado, pues, hasta el momento, no han tributado lo que deberían por estar subvalorados”.

Con las reformas tributarias ha sido común que al Congreso entren unas propuestas y salgan otras o, simplemente, se hundan. Hoy por hoy, el debate por las ideas controversiales podría tener una mayor dificultad. Algunos expertos estiman que –seguramente– se pondrá el argumento del contexto económico de Colombia para 2023, año en el que empezaría a aplicar la reforma tributaria que se apruebe este año. Varios exministros de Hacienda ya han expuesto argumentos que, sin duda, serán abordados en el debate.Mauricio Cárdenas, por ejemplo, habló de la dimensión real del hueco fiscal en 2022: no es de 5,6 por ciento del PIB, sino que estaría bordeando una cifra excesivamente elevada del 7 por ciento al sumar el cráter abierto para financiar el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Esto llevará a que la nueva administración deba postergar muchas de las promesas de campaña que signifiquen más gasto, pues deberá darle prioridad a la reducción del déficit fiscal.

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La inflación de alimentos siguió golpeando la billetera de los hogares colombianos. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Ya la gente quedó ‘vaciada’ con la inflación

El también exministro de Hacienda Rudolf Hommes llamó la atención sobre la encrucijada que habrá que resolver, pues lograr 25 billones de pesos con la reforma sería insuficiente. “No alcanzará sino para financiar el programa de pensión universal para el adulto mayor. Tenemos una situación fiscal y financiera con muy pocos grados de libertad y una lista de expectativas que superan con creces los fondos existentes”, advirtió.

Cada vez parece más claro que la reforma tributaria de 2022 ya no podrá ir solo por los colombianos más ricos. Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda, señaló que “el ahorro de las familias se desplomó en 2022. La inflación les quitó el 10 por ciento de sus ingresos. No sé de dónde el ministro Ocampo pretende sacarles 15 o 20 billones más de impuestos”.

En el detalle de las medidas que se implementarán, se podrá establecer el universo real de los que serán tocados en la reforma. Desde ya, según el representante a la Cámara por el Partido Liberal John Jairo Roldán, aunque por ahora se ve un buen ambiente en el Congreso para la aprobación de la reforma, las cosas pueden cambiar, dependiendo de lo agresivas que resulten las propuestas del Gobierno. En cualquier caso, agregó Roldán, “la reforma no podrá ser aprobada a pupitrazo”.