Petro y las pensiones
Petro y las pensiones: Gustavo Petro, precandidato presidencial y Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, gremio de AFP. | Foto: Archivo Semana

PENSIONES

Reforma a pensiones de Gustavo Petro causó fuerte reacción en los fondos privados

El aspirante a la Presidencia propuso un sistema de reparto simple y un subsidio a toda la tercera edad, financiado con las cotizaciones actuales. Es decir, no se necesitaría sacar plata del presupuesto nacional, pero si ajustar el régimen de las AFP.

9 de marzo de 2022

Durante el debate con los integrantes del Pacto Histórico, el aspirante a la Presidencia Gustavo Petro destapó los detalles de lo que sería su reforma pensional si llega a ser presidente y, de inmediato, generó reacciones tanto en los fondos privados de pensiones que administran el régimen individual, como entre analistas que se dieron a la tarea de hacer cuentas para establecer si las ideas de Petro son o no viables financieramente.

Justamente, el tema de la plata es el meollo del asunto, ya que el país tiene un gran hueco enorme que se ahonda cada año, por el alto monto de recursos que se requieren para pagar las pensiones, mientras son pocos los que logran una mesada que asegure su manutención en la vejez. En otras palabras, el país gasta billones de pesos (muchos para pagar abultadas cifras en mesadas subsidiadas) y los viejos están desamparados en la etapa en la que más necesitan un ingreso sostenible.

Es clave aclarar que en el país aplica el esquema de transferencia generacional, lo que implica que las pensiones de los jubilados de hoy se pagan con los aportes que hacen los trabajadores actuales que cotizan al sistema. Y como no hay mucha formalidad laboral, lo que falta para cubrir las mesadas sale del presupuesto general, que a su vez, se nutre de nuestros impuestos.

Con ese preámbulo, las ideas de Petro, en general, muestran una intención de recomponer el panorama actual de la población adulta mayor en Colombia, en donde hay cuatro millones de ciudadanos de la tercera edad, 1,5 millones reciben pensión, pero los restantes tres millones se mueren de hambre, según lo expuso el precandidato durante el debate adelantado a través de la alianza de SEMANA y El Tiempo, para dar la oportunidad a los colombianos de conocer las propuestas y así puedan votar con conocimiento de causa.

Existe un programa de apoyo a la tercera edad, que es bien conocido por todos, Colombia Mayor. Sin embargo, la asignación económica que les llega a 1,6 millones de beneficiarios, es de 80.000 pesos, lo que fue catalogado por el aspirante a la Presidencia como “una limosna”.

Para atacar esos dos problemas, Petro expuso su propuesta de reforma pensional, con la cual el sistema tendría un revolcón más profundo de lo que parece.

Se trata de un régimen de reparto simple a través del cual las cotizaciones hasta cuatro salarios mínimos se harían vía Colpensiones. De ahí en adelante el ahorro se haría a través del esquema individual, es decir, el que actualmente manejan los fondos privados. En tercer lugar, se tendría un peldaño voluntario, mientras que el régimen subsidiado se transformaría para aumentar el monto de lo que actualmente entrega el programa Colombia Mayor, con lo cual, el subsidio para las personas mayores sería de 500.000 pesos, pues Petro es partidario de que las ayudas económicas se utilicen para sacar a la gente de la pobreza, no para darles una “limosna”.

¿De dónde sale la plata?

Las cuentas de Petro apuntan a que la plata que hoy se va a los fondos de pensiones por cotizaciones de los que están aportando para su pensión, que, según sus cálculos, son unos 25 billones, alcanzaría para pagar la mesada de los que ya adquirieron su derecho hasta los cuatro salarios mínimos (esto, si se recompone el esquema según su propuesta). También serviría para apalancar el costo de los subsidios de 500.000 pesos, monto con el cual, sacaría a todos los adultos mayores de la franja de la pobreza por ingresos (ingresos entre 331.688 y 653.781 pesos mensuales son considerados vulnerables por el Dane).

El debate

Con la propuesta de Petro, los cotizantes de hasta cuatro salarios mínimos que ahora tienen los Fondos Privados de Pensiones, a los que el aspirante a la presidencia se refirió como promotores de las utilidades de los banqueros, los perderían las AFP, pues pasan a Colpensiones. Ese camino podría ser un golpe duro para los fondos, pues en el país, casi el total de las pensiones no van más allá de cuatro salarios mínimos.

Santiago Montenegro, Presidente de Asofondos.

Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, gremio de los Fondos Privados, que además dice ser partidario de “una reforma de protección a la vejez (porque, dado nuestro mercado laboral, no serán muchos los que puedan tener una pensión de por lo menos un salario mínimo”, sostiene que una reforma para que las cotizaciones de los trabajadores se vayan a Colpensiones tendría los siguientes efectos: “Mantiene la pirámide financiera; no aumenta la cobertura; mantiene los subsidios a los altos ingresos (pensiones altas) y sigue siendo muy regresiva”. Además, agrega Montenegro, “mantiene la expropiación del actual régimen público a los que no se jubilan, que son la mayoría”. Además, “es fiscalmente insostenible” y, desde su perspectiva, “lo único que logra es darle caja al Gobierno en el corto plazo para financiar posiblemente el populismo”.

Morderse la cola

Montenegro instó a no perder de vista que, en Colombia, “hay una doble causalidad: el Estado es débil y tiene pocos recursos porque la economía es débil con mucha informalidad y baja productividad; pero, al mismo tiempo, la economía es informal y tiene baja productividad porque el Estado es débil”.

Mauricio Olivera, director de Econometría Consultores, firma experta en temas pensionales.

Otro punto de vista

Mauricio Olivera, expresidente de Colpensiones y director de Econometría Consultores, señala que la propuesta de Petro no sería sostenible, pues las cuentas de la financiación pensional son muy dinámicas y cada vez habrá más adultos mayores que se pensionan o que requieren subsidio, y menos jóvenes aportando al sistema.

Olivera señala que, si bien es cierto que es necesario incrementar el monto de los subsidios, se debe tener claridad de la manera en se van a financiar, pues, de por si, el sistema ya es altamente deficitario, teniendo en cuenta que una persona que cotiza 1.300 semanas con un salario mínimo, ahorra 60 millones de pesos, mientras que, para que le paguen su pensión durante los años de vida que la disfrutará se necesitan 180 millones. Es decir, le subsidian 120 millones, cifra que sube a medida que el ingreso del cotizante es mayor. Además, el costo individual del subsidio necesario para pensionar a alguien que cotizó y es mujer, es aún mayor, pues la fuerza laboral femenina se jubila cinco años antes que el hombre (por lo tanto cotiza menos años) y ellas viven más tiempo.

Por esa razón, para Olivera, la propuesta de Petro hay que verla completa, pero no es para nada descabellado reformar las pensiones para lograr un aseguramiento más eficiente para la vejez.

Lo que si es claro es que, el Gobierno que gane las elecciones no podrá seguir haciéndose el de la vista gorda con el tema pensional, un asunto de alta sensibilidad, por lo que pocos se le miden a lanzarse a hacer lo que hay que hacer.