macroeconomía

S&P Global Ratings rebajó la calificación de Colombia y le quitó el grado de inversión

La agencia calificadora de riesgo mantuvo la perspectiva estable y rebajó la calificación en moneda extranjera de corto plazo a ‘B’ de ‘A-3’.


La calificadora S&P Global Ratings redujo este miércoles la calificación crediticia soberana de largo plazo en moneda extranjera de Colombia a ‘BB+’ desde el ‘BBB-’ y su calificación de largo plazo en moneda local a ‘BBB-’ de ‘BBB’.

La perspectiva de las calificaciones de largo plazo de la entidad es estable y rebajó la calificación en moneda extranjera de corto plazo a ‘B’ de ‘A-3’ y nuestra calificación en moneda local de corto plazo a ‘A-3’ de ‘A-2’.

De acuerdo con la entidad: “La perspectiva estable refleja nuestra expectativa de recuperación económica en 2021 luego de la contracción significativa del año pasado. Es probable que la combinación de un renovado crecimiento del PIB y ciertas medidas fiscales reduzcan gradualmente los déficits fiscales de Colombia, lo que dará como resultado que la deuda neta del Gobierno general se estabilice por encima del 60 % del PIB”.

Así mismo, explicó que la perspectiva estable también incorpora la expectativa de la agencia de una solución institucional a los recientes y significativos disturbios sociales, que resultarían en perspectivas de estabilidad política e institucional para el mediano y largo plazo.

Esta rebaja se debe a que fue retirada del Congreso de la República la propuesta de reforma tributaria “en un contexto de altas presiones de gasto, lo que ha resultado en una probabilidad significativamente menor de que Colombia mejore su posición fiscal luego de un reciente y marcado deterioro”.

Además influyen, la alta vulnerabilidad externa del país y el perfil económico moderado, junto con los niveles de deuda de Colombia, estabilizándose en alrededor del 60 % del PIB durante 2021-2024, y los déficits fiscales relativamente grandes ya no son consistentes con una Calificación en moneda extranjera de grado de inversión (‘BBB-’ o superior).

De igual manera, la entidad advirtió que podría bajar la calificación del país en los próximos 12 a 18 meses si el daño potencial a largo plazo causado por la pandemia, otros desarrollos internos o nuevos choques externos impiden que la economía colombiana se recupere en 2021.

Lo mismo sucederá si estos resultados son más bajos de lo esperado, así como el crecimiento del PIB en años posteriores.

“Lo más probable es que tal escenario resulte en déficits fiscales consistentemente más altos que los proyectados actualmente y un aumento constante en la carga de la deuda del Gobierno, lo que llevaría a una rebaja de la calificación. Un deterioro percibido en la efectividad institucional de Colombia, evidenciado por la incapacidad de formar un consenso político y social para sostener el crecimiento y su perfil fiscal, también podría conducir a una rebaja”, explicó S&P Global Ratings.

De lo contrario, para incrementar la nota en el mismo espacio de tiempo, el crecimiento económico tendría que ser más acelerado de lo esperado, junto con la aplicación de medidas fiscales estructurales que reduzcan la brecha de financiamiento fiscal de Colombia, disminuyan la carga de la deuda y fortalezcan las finanzas públicas.

De igual manera, en Colombia debe haber un sector exportador más amplio y diverso, que ayude a reducir la vulnerabilidad externa y fortalezca la resiliencia económica, que también podría conducir a una mejora a mediano y largo plazo.

Para la entidad, la “ambiciosa propuesta de reforma fiscal presentada al Congreso el 15 de abril de 2021 tenía como objetivo financiar mayores gastos transitorios y estructurales, principalmente transferencias a los segmentos más vulnerables de la población, al tiempo que ayudaba a consolidar los déficits fiscales”.

Del mismo modo, se esperaba que la reforma fiscal se diluyera durante el debate del Congreso, pero que arrojara algunos ingresos corrientes adicionales y permanentes. “En cambio, se encontró con una marcada oposición política y protestas de algunos segmentos de la población. Si bien las protestas más importantes desde el 28 de abril han sido en su mayoría pacíficas, también se ha producido algo de violencia. Estos acontecimientos obligaron al Gobierno a retirar la propuesta de reforma fiscal antes del 2 de mayo de 2021”.

Ahora, hay expectativa sobre el “nuevo liderazgo en el Ministerio de Hacienda, que busca conciliar con varios grupos que participan en las protestas, así como con otros grupos sociales, y obtener apoyo político a través de las líneas partidistas para hacer una propuesta de política fiscal alternativa”.

“Las perspectivas de reformas estructurales sustanciales son bajas a corto plazo, dadas las protestas en curso y la proximidad de las elecciones nacionales del próximo año”, aseguró.