OPINIÓN

José Miguel Santamaría

A metros de los corruptos

Aunque el gobierno Petro solo la aumentó exponencialmente, este flagelo lleva muchos años rondando el Gobierno nacional.
18 de septiembre de 2026 a las 10:00 a. m.

Si por algo votaron los colombianos en las pasadas elecciones, fue en contra de la corrupción. Aunque el gobierno Petro solo la aumentó exponencialmente, este flagelo lleva muchos años rondando el Gobierno nacional, las entidades descentralizadas y los gobiernos regionales.

Existen muchas maneras de pelear contra la corrupción. La primera, nombrar personas idóneas con hojas de vida impecables para que lleguen a los cargos públicos a dar ejemplo y acabar con ese flagelo. Pero también se tiene que tener en cuenta con quiénes se deben aliar. Dentro de los clanes regionales viene, desde hace rato, una corrupción enquistada que hoy en día tratan de ocultar y limpiar. Presidente, mucho cuidado con quién se le acerca; usted debe seguir con esa lucha contra la corrupción.

La segunda forma de luchar contra la corrupción es acabar con normativas y negocios que ya tienen montados los corruptos. Lo que se pretende hacer con los cambios en el Código de Tránsito es un buen ejemplo. Hay clanes y grupos de corruptos que han vivido de las multas y de todo lo relacionado con el transporte.

Siempre se ha dicho que toca cuidar los pesitos porque los millones se cuidan solos; esto mismo pasa con la corrupción. Hay negocios inmensos en donde se descubre fácil la coima. Este es el caso de la compra de los aviones de guerra. Es visible que se pagó más que otros países por lo mismo. Este negocio se debe echar para atrás. Otro ejemplo para revisar a fondo son los Regiotram; aunque se hizo licitación, solo se presentó un proponente. Además, hay mucho ruido alrededor de los negocios pegados a su administración y funcionamiento.

La corrupción difícil de detectar es la que se realiza con montos pequeños y continuada. Esta modalidad puede llevar muchos años y ningún organismo de control la ha podido controlar ni atacar. Casos como la compra de medicamentos y las contrataciones de obras civiles pequeñas como las placas huellas pueden terminar generando más detrimento patrimonial que negocios grandes.

Otro modelo de corrupción que trajo la izquierda con su administración tiene que ver con los contratos de prestación de servicios. Esto porque contratan a personas para que hagan oficios que no se necesitan y que no hacen, pero donde sí reciben su pago mensualmente. Esto es clientelismo puro y duro.

Siempre he manifestado que muchos de los votos que ponen a los congresistas son realmente de los contratistas. Son aquellos que se hacen pasar como empresarios que ayudan en la campaña económicamente, pero que al final recuperan esos recursos con creces con contratos. Por eso, se debe tener mucho ojo con los recomendados de los políticos para cargos donde haya administración de recursos.

Existen muchas maneras adicionales de corrupción y toca poner la lupa en todas partes. Pero, como las abuelas siempre decían, que si el río suena, piedras lleva. Presidente, aléjese de las malas compañías de los clanes políticos tradicionales que solo lo quieren para continuar con su negocio. Ellos están en todos los gobiernos, con la izquierda, con usted y con todos, porque la corrupción es su forma de vida.