OPINIÓN

Claudia Varela

Tu maestro espiritual

Los maestros espirituales nos enseñan a ser más tolerantes con nosotros mismos, a amarnos más, a abrazar nuestra esencia y dejar nuestro ego.
4 de septiembre de 2022 a las 11:15 a. m.

Caminando y conociendo, termino por entender que el destino te manda sorpresas todos los días. Cuando sentía que el guion estaba listo, me lo cambian y me toca improvisar. He tenido varios maestros en la vida. Algunos me han enseñado a través del ejemplo, por su gran fuerza, y otros definitivamente por lo desubicados e inconsistentes, creo que como muchos, esta fue la forma como aprendí en medio de la vida profesional qué quería ser cuando grande.

En mi vida de los últimos años como coach he aprendido que la realidad es neutra y que todo depende de la interpretación que le demos a lo que nos pasa. Pero cómo cuesta a veces. También he aprendido que la gente más difícil, la que más daño te quiere hacer, al final son los grandes maestros espirituales.

Mis profesores de coaching en mi maestría y mi certificación me enseñaron lo importante que son en un proceso de interacción con personas las conversaciones que tengan poder, aquellas que trascienden para quien se involucra en ellas.

No todos los líderes están dispuestos a tener conversaciones poderosas. A mi juicio, por varias razones. Una quizás porque muchos jefes hoy siguen pensando que el foco debe estar siempre en los temas laborales, pero resulta que en paralelo a los temas de desarrollo profesional están aquellos que cada individuo sueña.

Creo además que en una conversación más profunda puede perderse el control del tema o hay demasiada retroalimentación que no te interese escuchar. Esto implica que una conversación poderosa puede ponerte al límite, dar el espacio para que te pregunten cosas que no quieres responder o incluso escuchar opiniones que prefieres ni enterarte.

Hoy los grandes líderes no tienen su sabiduría en lo técnico solamente. De hecho, eso es lo menos importante. Se trata de entender a los demás y de encontrar sus motivadores y es que es más fácil hablar de lo técnico, de lo “duro” de aquellas cosas que solo requieren lectura, academia, experiencia; que hablar de los temas que a alguien le dio por llamar “soft skills” esas habilidades que tal vez no te interese compartir porque pueden mostrar de tu vulnerabilidad.

He descubierto que entre mayor humildad, entre más se guarde el ego en el cajón, es más fácil pasar de un nivel de consciencia básica donde los demás son los culpables de todo. Es muy triste, pero veo que en nuestra sociedad nos hace falta tener conversaciones hacia adentro. Parece que le tenemos miedo al silencio porque tal vez nuestra consciencia se despierte.

¿Qué pasa con la conciencia propia? ¿Te has preguntado alguna vez que tanto te conoces y cómo desde tus creencias juzgas al resto de la humanidad? Quizás ni siquiera te interesa entender si juzgas o no porque tus propios sesgos te hacen acomodar.

Si queremos tener verdaderas conversaciones con los demás debemos tener una buena base de autoconocimiento y autoconsciencia para entender cuando no entro en creencias que me limitan la percepción.

Freud en su teoría del iceberg afirma que la parte consciente de nosotros los humanos equivale solo a la punta del iceberg y el resto son las cargas inconscientes que cada quien carga en su propia psique. ¿Te has dado cuenta por un momento todo lo que sueltas en un momento de presión? ¿Has leído entre líneas lo que dicen los demás en momentos de máximo estrés?

Lo que si está claro es que en la medida que existan personas que te cuestan, que te retan, que te hacen pensar de más quizás estás al frente de un maestro espiritual

Los maestros espirituales nos enseñan a ser más tolerantes con nosotros mismos, a amarnos más a abrazar nuestra esencia y dejar nuestro ego. Los maestros espirituales son esas personas que sin conversaciones, solo con su actitud te derrumban, te quiebran. Son aquellos que te hacen mal aparentemente, pero al final aparecen en tu vida para enseñarte.

En mi bucket list está entender y aprender de todos los que me rodean. Así que apoyo la aparición de maestros espirituales que me ayuden a liberar mi ego y me ayuden a abrazar mi esencia.

¿Y tú ya sabes quién es tu maestro espiritual?