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Emprendimientos sociales se debaten entre informalidad y poco reconocimiento

Los emprendedores sociales de Colombia se debaten entre la informalidad, la falta de acceso al sistema financiero y la fragilidad de las políticas públicas, por lo que reclaman mayor reconocimiento, según una investigación divulgada en el II Summit del Emprendimiento Social.


Así lo concluyó un informe de RECON que ha contado con el apoyo de Suecia para adelantar la segunda encuesta dirigida a emprendedores sociales de Colombia, quienes en promedio generan siete empleos por cada negocio, el 55% de los cuales es ocupado por mujeres, “lo que elimina brechas laborales entre géneros”.

La encuesta, que se le aplicó a medio millar de emprendedores sociales, “buscó identificar el estado de este modelo de negocio que está creciendo en Colombia y en el mundo, y se está convirtiendo en un motor para impulsar el desarrollo social, ambiental y económico”, según sus promotores.

“A pesar de que este tipo de emprendimiento brinda soluciones a problemáticas sociales y ambientales, así como al tiempo genera desarrollo económico y social en comunidades vulnerables, todavía no es reconocido en Colombia y necesita los esfuerzos de los sectores público y privado para ser fortalecido”, concluyó el reporte.

La encuesta identificó que los emprendimientos sociales se distribuyen en 28 de los 32 departamentos de Colombia y trabajan en beneficio de poblaciones vulnerables del país como niños, niñas y adolescentes (57,7%); mujeres (45,2%); población rural (34,2%); adultos mayores (27,9%); víctimas del conflicto armado (23,1%); población en condición de discapacidad (16,7%); comunidades indígenas (16,1%); población LGBTI (15,4%); afrodescendientes (15%); excombatientes (10,4%), y refugiados o inmigrantes (4,3%).

De hecho, el 31,4% de estas iniciativas opera en zonas con presencia de grupos armados ilegales y el 22,5% manifestó que su motivación fueron las condiciones de violencia y conflicto armado para iniciar sus proyectos.

Asimismo, el 95% considera que contribuye a la construcción de paz y al posconflicto a través de sus emprendimientos sociales.

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¿En qué áreas operan?

Por áreas, su trabajo lo realizan desde la educación (24,4%), el medioambiente (21,1%), la construcción de paz y DD. HH. (15.4%), la economía creativa (11,7%), la salud y el bienestar (8,7%), el desarrollo agrario (6,4%), y la equidad de género (3,2%).

“Es un modelo de negocio que aporta a la inclusión, la equidad de género y el empoderamiento económico de las mujeres, lo cual se evidencia en que el 54,8% es liderado por hombres y el 45,1% por mujeres, una relación 1:1, a diferencia de la 2:1 que se da en el emprendimiento convencional”, destaca.

La informalidad, un reto que persiste

Uno de los mayores retos para estos emprendedores es la formalización, en tanto que el 44,6% de estos proyectos sociales en el país es informal.

“De los que están formalizados, el 43% son entidades sin ánimo de lucro y solo el 14,2% son sociedades comerciales. Esta es una de las principales barreras para su crecimiento y sostenibilidad, y evidencia la necesidad de reconocer el emprendimiento social como un sector de la economía”, advierte el informe.

Además, el 55,7% de los emprendimientos sociales no paga ningún impuesto, “lo que muestra el nivel de informalidad del sector y la urgente necesidad de promover su reconocimiento y formalización”.

Frente a este aspecto puntual, el 43,1% considera que los gastos de registro de Cámara de Comercio son altos, lo que termina por incentivar la informalidad de los emprendimientos sociales.

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Acceso al crédito, el dilema crítico

El dilema de la financiación toca a los emprendedores sociales del país, quienes en un 42% obtienen sus recursos directamente de sus líderes o socios.

En tanto, el 15% de sus recursos viene de fondos estatales de aceleración e inversiones privadas, mientras que solo el 20% proviene de la venta de productos y/o servicios, lo cual demuestra “la dificultad de los emprendimientos sociales para lograr ser rentables y sostenibles sin depender de recursos propios”.

Pese a lo anterior, lo más preocupante de todo el panorama es que el 66,2% de los emprendedores sociales considera que no existen líneas adecuadas para apoyar este tipo de negocios en el país y el 18% ha tenido dificultades para acceder al sistema financiero por falta de personería jurídica, fiador, historial crediticio o garantía.

“Los emprendimientos sociales se ven obligados a depender de donaciones y aportes de socios, por falta de inclusión en el sistema financiero, debilidad en su modelo de negocio, y falta de reconocimiento y formalización”, advierte RECON.

Esto pese a que esta área "es una oportunidad para generar empleo en Colombia, particularmente en los jóvenes, quienes lideran y buscan trabajar cada vez más en emprendimientos sociales".

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