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| 10/26/1987 12:00:00 AM

"LA `COSTA SECA' ES UNA REALIDAD"

"LA `COSTA SECA' ES UNA REALIDAD" "LA `COSTA SECA' ES UNA REALIDAD"
"La `Costa Seca' es una realidad" SEMANA: Senador Marín, ¿se cumplió plenamente el objetivo fundamental que tenía la Comisión Accidental del Senado que visitó la frontera de Colombia con Venezuela?
RODRIGO MARIN BERNAL: No. La Comisión no pudo realizar el recorrido por las aguas del mar territorial que Colombia tiene en el Golfo de Coquivacoa y tampoco pudo navegar por la zona económica exclusiva. Esto se debió a la interferencia que el gobierno venezolano ejerce en todos los espacios marinos del Golfo, con desconocimiento de los derechos que Colombia, indiscutiblemente, tiene en algunas porciones de los mismos.
S.: ¿Esto significa que en la práctica se ha impuesto la tesis de la "Costa Seca"?
R.M.B.: Deplorablemente es así. Yo suponía que la llamada "Costa Seca" correspondía a una simple especulación jurídica, producto del sentimiento extremo de algunos nacionalistas venezolanos. No obstante, en la inspección que hizo la Comisión del Senado, descubrí que esa tesis cobra en Castilletes dramática e injurídica realidad. Por la fuerza, la Guardia venezolana le impide a los ciudadanos venezolanos el acceso a la Laguna de Cocinetas y es, además imposible acceder a las aguas jurisdiccionales de la nación. Es la aplicación rotunda, en la práctica, de la tesis "Costa Seca" por cuyo efecto un colombiano, en esa parte de la Guajira, no puede ni siquiera poner su pie en el mar ni sumergirse en sus aguas. Debe permanecer en la playa.
S.: En otras palabras, ¿usted trató de tocar las aguas colombianas y no pudo?
R.M.B.: Sí pude. Gracias a la benevolencia extrema de los guardias venezolanos que, en la Laguna de Cocinetas, se enteraron de nuestra condición de senadores, se aproximaron para saludarnos y otorgarnos la correspondiente autorización. Los guardias nos abordaron y nos declararon la bienvenida en nombre del gobierno venezolano. Después, el comandante del puesto venezolano nos dio una información, según la cual en los días inmediatamente anteriores, había sido avistada por él una fragata venezolana a una distancia no mayor de cinco millas náuticas, en aguas del Golfo de Coquivacoa.
S.: ¿Esto quiere decir que a tiempo que a ustedes les negaban la posibilidad de navegar por el mar territorial, barcos de guerra venezolanos sí hacen presencia constante en el Golfo?
R.M.B.: Sí. Así se desprende, inequivocamente, de ese testimonio que fue refrendado por algunos otros de los guardias venezolanos presentes. Esos son los hechos cuya gravedad es incuestionable.
S.: ¿Usted cree que esta situación tiene su origen en el episodio de las corbetas?
R.M.B.: Sí. En el país han ocurrido recientemente hechos de inmensa gravedad que la opinión desconoce. El Presidente de la República ordenó el retiro de una corbeta colombiana del Golfo de Coquivacoa el día 17 de agosto. Así se creó una situación de hecho que ya condujo a la imposibilidad práctica de ejercer actos de soberanía en aguas territoriales colombianas y que puede conducir, en el futuro, a abrirle espacio político a infundadas pretensiones expansionistas venezolanas, ya no en mar, sino en tierra colombiana.
S.: ¿De quién son esas pretensiones?
R.M.B.: De algunos escritores e internacionalistas venezolanos que son, precisamente, los autores de la extraña innovación jurídica que la "Costa Seca" entraña. Ahora pretenden la reivindicación de El Cerrejón que, según ese extravagante enunciado, también es venezolano. La línea de la frontera se trasladaría al pie de monte de la Sierra del Perijá y, mediante ese sencillo método, una porción considerable de la Guajira se incorporaría al territorio del vecino país, con inclusión de El Cerrejón.
S.: Pero a nadie en su sano juicio se le ocurre que esto pueda suceder...
R.M.B.: Tampoco a nadie en su sano juicio hace un mes y medio se le ocurría que la tesis de la "Costa Seca" pudiera ser jamás aplicada.--

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