Decir que Meira Delmar (1922-2009) fue la única mujer del mítico grupo La Cueva de Barranquilla, del que hicieron parte Álvaro Cepeda Samudio y Gabriel García Márquez, es poco. Y lo fue porque Meira, cuyo verdadero nombre era Olga Isabel Chams Eljach era, desde la publicación de su primer poemario en 1942, una de las grandes voces de la poesía colombiana. Aunque a los 15 años había ya publicado sus primeros poemas en la revista Vanidades de La Habana, donde acogió su seudónimo, es en Alba de olvido en el que los lectores colombianos pudieron descubrir a una poeta única, que desde entonces buscó anclarse en la tradición de la lírica española, para desde allí construir sus versos propios. De origen libanés, estudió? en el Conservatorio Pedro Biava de Barranquilla,?en el que luego sería profesora de Historia del Arte y Literatura, materias que había cursado en Roma. Meira siempre estuvo atenta al quehacer literario del país, apoyando a escritores y divulgando autores poco leídos. Meira, además, se desempeñó por más de 30 años como directora de la Biblioteca Departamental del Atlántico, que lleva su nombre. Y durante la segunda mitad del siglo XX publicó libros fundamentales como Huésped sin sombra, Reencuentro y Laúd memorioso. El miércoles pasado, a los 86 años, murió esta gran poeta que merece un sitial entre las grandes de América Latina. Y así como en vida recibió muchos reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia y el Simón Bolívar del gobierno colombiano, es justo que este año, en su memoria, se le otorgue el premio Reina Sofía de la Corona Española, al que era candidata.


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