Hace casi dos años, Natalia Peralta dejó la presentación del famoso programa de farándula Sweet, el dulce sabor del chisme del Canal Uno. Como imagen femenina del mismo, durante siete años, habló y rajó de los colombianos famosos al lado de Carlos Giraldo. Cada noche, después de las diez, la dupla de presentadores se llevaba buena parte del rating y Natalia sobresalía por sus comentarios picantes, pero con algo de elegancia. Su vida entre cámaras y luces había comenzado a los 15 años como modelo en Medellín, cuando soñaba con ser reina. En 1998 dictó clases de glamour y modelaje, mientras estudiaba odontología. En 2000, Natalia les hizo caso a sus amigos e intentó ser candidata por Antioquia al reinado de Cartagena, pero al final no fue escogida. Dos años después cumplió su sueño al representar a Colombia en Miss Mundo en Londres, donde fue elegida virreina. Este reconocimiento le abrió las puertas de la televisión. Participó en un casting y fue seleccionada en Sweet para reemplazar a María Fernanda Navia. En enero de 2003 debutó, pero tras varios años de éxitos, comenzó un tire y afloje con la productora del programa, Colombiana de Televisión, por diferencias, aparentemente de dinero. En 2010, Natalia decidió irse, “me despedí de una etapa en mi vida que fue muy linda”, dice. Hoy por hoy sigue alejada de las pantallas, está dedicada a su consultorio de odontología y a cuidar a Susana, su hija de 3 años.










