Consumo sostenible: el futuro está en sus manos
Jóvenes y empresas son cada vez más conscientes de la importancia de cuidar los recursos naturales. Semana Sostenible y el Cesa publican un estudio con las barreras y motivaciones que impulsan o frenan la adopción de hábitos de consumo amigables con el entorno y las comunidades.

No es poca la evidencia científica que nos habla de la crisis que atraviesa el planeta. Según el informe anual ‘State of the Climate 2025’, publicado el año pasado en la revista BioScience, de los 34 indicadores vitales de la Tierra, 22 han alcanzado niveles récord y muchos siguen avanzando en la dirección equivocada.
Factores como el aumento del consumo de combustibles fósiles, la deforestación y las emisiones récord de gases de efecto invernadero hoy agravan la crisis. Es un hecho que el consumo de los recursos ha excedido sus capacidades, por lo que desde la academia y el sector empresarial el concepto de ‘consumo sostenible’ ha cobrado especial relevancia. Pero… ¿en qué consiste?
“Es la responsabilidad que tenemos los consumidores y las organizaciones de buscar un equilibrio entre lo que consumimos para satisfacer nuestras necesidades y la capacidad del planeta”, explicaron Claudia Arias y Adela Vélez, investigadoras del Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa).
Turismo, educación y menos emisiones: el Puerto de Cartagena le apuesta al desarrollo sostenible
Transición energética, biodiversidad y desarrollo comunitario guían hoy al grupo en el fortalecimiento de su competitividad logística.
Investigación del Cesa revela futuro del consumo sostenible: “El reto es ir más allá de las campañas de conciencia”
Claudia Arias y Adela Vélez revelan detalles del estudio que lideraron y comparten claves para que las empresas amplíen su mirada sobre la sostenibilidad.
Andi explica por qué la sostenibilidad se volvió “una condición de supervivencia” para que las empresas crezcan
En un entorno en el que los consumidores demandan transparencia y los mercados elevan los estándares, la sostenibilidad dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición de competitividad.
Amarilo fortalece sus desarrollos con energías renovables
En una apuesta decidida por el liderazgo ambiental, Amarilo, en alianza con Rocasol, impulsará la instalación de 58.500 paneles solares. La iniciativa iniciará con 12 proyectos en 2026 y alcanzará 318 en los próximos 15 años.
Aunque cada vez más personas intentan adoptar un estilo de vida más responsable con el planeta, en realidad no es una tarea sencilla, pues hay una alta probabilidad de toparse con factores que obstaculicen este propósito.
En ese camino, Arias y Vélez articularon el proyecto de Escenarios de Futuro para el Consumo Sostenible, que parte de la premisa de que la sostenibilidad no ocurre en los informes, sino en las decisiones cotidianas de las personas.
Con el individuo en el centro, la investigación abordó cuatro frentes: entender sus motivadores y barreras; explorar lo que están haciendo las empresas hoy; analizar tendencias globales, locales y las tecnologías emergentes, y definir principios de diseño de futuro.
“El comportamiento del individuo no solo refleja patrones de consumo actuales, sino que actúa como una fuerza que configura el mercado. Comprender sus decisiones, valores y hábitos es clave para anticipar los escenarios futuros y modificar los modelos de negocio”, señalaron las investigadoras. El estudio trabajó con estudiantes del curso de Sostenibilidad Empresarial del programa de Administración de Empresas.
“Aunque el 78 por ciento de las personas afirma que la sostenibilidad es importante, solo una fracción traduce esa intención en comportamientos reales”, precisaron Arias y Vélez. Por eso, comprender qué impulsa y qué frena el consumo sostenible se vuelve una prioridad estratégica.
Las investigadoras analizaron los motivadores y las barreras que enfrentaron los jóvenes. “A diferencia de los estudios tradicionales basados en encuestas e intención declarada, la investigación utilizó una estrategia de aprendizaje activo. Este enfoque metodológico, anclado en la vivencia y no solo en la actitud, permitió capturar motivaciones, barreras y mecanismos que difícilmente emergen en estudios tradicionales”, explicaron.
Como el consumo sostenible no se explica solo por la voluntad individual, sino por el contexto, los incentivos y las herramientas disponibles, el papel de las empresas es determinante. Según Arias y Vélez, hoy las compañías se mueven hacia una visión más amplia del consumo sostenible, pasando de campañas y pilotos aislados a iniciativas robustas, alianzas multifactor y modelos mejor configurados. Sectores como los de alimentación, residuos y manejo de recursos tuvieron mayor prevalencia en los resultados.
Cinco jóvenes menores de 30 que trabajan por Colombia: historias inspiradoras que dejan huella
Esta generación de jóvenes apuesta por la acción sostenible con proyectos que impactan los territorios desde la educación, el desarrollo económico y la reconstrucción del tejido social. Cinco historias que evidencian su compromiso con un mejor futuro.
Economía circular y transición energética justa: así es como Drummond hace compatibles minería y sostenibilidad
Con una apuesta clara por alcanzar la carbono neutralidad a 2050, la compañía minera y portuaria avanza en una estrategia que, además de contribuir a la restauración medioambiental y al tejido social, aporta al crecimiento económico de sus operaciones.
Más que conectividad: una apuesta de Claro por la educación y el desarrollo del país con Escuelas Conectadas
A través de este programa, Claro por Colombia, la estrategia de sostenibilidad de Claro, le ha apostado a la educación en tecnología, STEAM e IA. Además, ha llevado conexión a internet gratuito a más de 385 instituciones educativas en 29 departamentos. Hoy, miles de estudiantes cuentan con acceso a formación digital gratuita, salas de cómputo y herramientas tecnológicas.
Hoy, las empresas le apuntan a promover el consumo sostenible en varios stakeholders sin descuidar el consumo eficiente en las cadenas de valor; consideran decisiones de consumo más allá de la compra como los modelos de reparación o el take-back; evidencian una mayor integralidad de las tres dimensiones de la sostenibilidad en sus iniciativas, y proponen reformas en los patrones de consumo con nuevos modelos.
Cinco expertos en sostenibilidad, consumo y economía circular reflexionan sobre los hábitos de los colombianos. Todos coinciden en que aún persiste una brecha importante entre lo que se dice y lo que se hace.
Asimismo, en el Laboratorio de Futuro del Cesa se estructuró un enfoque sistemático de lectura de fuerzas de cambio, análisis de tendencias y diseño de escenarios aplicados para ayudar a anticipar los escenarios de futuro del consumo sostenible, que luego, gracias al Radar de Tendencias Cesa, se transformaron en tendencias de consumo. Primero se distinguieron las dinámicas coyunturales y las fuerzas profundas que estaban tensionando el futuro del consumo sostenible: las presiones geopolíticas, geoeconómicas, climáticas, tecnológicas, demográficas y cognitivas, sociales y de gobernanza.
“El análisis evidencia que, aunque la sostenibilidad ha ganado legitimidad cultural, no siempre se traduce en acción de compra. No por falta de conciencia, sino porque el sistema actual introduce complejidad, sobrecosto o mayor esfuerzo en la decisión”, precisaron Arias y Vélez.
Entre las tendencias que identificaron están el consumo adaptativo y flexible, en donde el consumidor privilegia simplicidad, claridad y capacidad de ajuste a cambios tecnológicos; la sostenibilidad con retorno tangible, que privilegia la verificación del valor o beneficio; el consumo basado en datos, impulsado por la digitalización; el consumo guiado por la coherencia, que evalúa la consistencia entre lo que la marca comunica y lo que hace, y el consumo territorial y relacional, que valora la dimensión humana como criterio de decisión.