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| 12/5/1983 12:00:00 AM

COMPUTADORES

En 30 años, 4 generaciones de computadores significan la más vertiginosa revolución tecnológica

COMPUTADORES COMPUTADORES
COMPUTADORES EN EL MENU
Un centro de cálculo con más de 100 procesadores interconectados que realizaba 80 mil millones de operaciones por día, permitió que el hombre llegara a la luna en 1969.
Hoy el computador no solo resuelve esos grandes problemas del hombre. Se ha metido en su casa y le realiza las más mínimas tareas cotidianas. Los anuncios de revistas especializadas en computadores, promueven hasta programas especiales que pueden hacer de su vida sexual algo más excitante. Por computador usted puede pagar sus cuentas de teléfono, de agua, de energía. El computador puede dar una señal de alarma cuando se aproxima el saldo rojo en la cuenta bancaria y cuando vence el pago del colegio de su hijo. Un simple programa, dejado la víspera, le permitirá encontrar su desayuno preparado cuando se levante y las amas de casa podrán sentarse ante una especie de máquina de escribir para elegir, sin moverse de su silla, el mercado de la semana.
Para el mundo de la creatividad, los computadores llegan a convertirse en una suerte de alucinógenos. Los músicos, los pintores, los escritores pueden programar sus obras de arte. El computador les brinda un mundo de sonidos, formas y combinaciones de palabras que la mente humana jamás podría realizar.
A comienzos de la década del 50, cuando aparecieron los primeros computadores comerciales, un redactor anónimo y pesimista dio malos augurios para aquellos gigantescos y costosos cerebros electrónicos. Según él, su apogeo no pasaría de la venta de unas 200 máquinas. Hoy, 30 años después, en el mundo se venden computadores por un valor de 350 mil millones de dólares.
GUERRA EN DOS FRENTES
La de la computación es, probablemente, la ciencia de mayor desarrollo en menos años. En las últimas tres décadas se han gestado y dado a la vida cuatro generaciones de computadores. Ahora estamos en medio de la guerra por el supercomputador. Contingentes de espías industriales buscan afanosa y subrepticiamente la fórmula para crear una máquina con inteligencia artificial, temerosos siempre de que el enemigo lo logre primero.
La guerra del computador se libra en dos frentes. El primero, el de los industriales, marcará el derrotero de los que van a dominar el mundo. El otro, es el frente del hombre corriente, asustado, sintiendo el acecho permanente de una máquina que podría desplazarlo de su trabajo.
El mundo que hoy vivimos con temor ya lo reflejaban las películas de ciencia fizción a comienzos de siglo. En 1927 la película "Metrópolis" de Fritz Lang, presentaba un mundo dominado por las máquinas. Diez años después, Charles Chaplin en "Tiempos Modernos" planteaba: "¿las máquinas liberan al hombre de la fatiga del trabajo manual o lo convierten en un engranaje más de un mundo mecanizado?".
Frente a estos temerosos de la competencia del computador están sus defensores. Los que afirman que por fin se terminará la rutina del hombre y las personas tendrán más tiempo para pensar y tomar decisiones.
Un estudio de la firma Booz, Allen y Hamilton encontró que en Estados Unidos, en 1980, los gerentes emplearon sólo un 29 por ciento de su tiempo en el trabajo analítico y el resto lo tuvieron que ocupar resolviendo problemas menores. Todo esto lo puede obviar la computación. En la oficina del futuro jamás se volverá a ver una hoja de papel, habrá grandes bancos de textos que permitirán absolver todo tipo de interrogantes con sólo oprimir unos botones y marcar el código adecuado.
DE PASCAL AL SUPERCOMPUTADOR
Resulta paradójico que estos complicados aparatos que pueden resolver los más simples y los más complejos problemas del ser humano, tengan como materia prima algo tan elemental y barato como la arena. Los computadores de hoy están basados en la utilización de microplaquetas de sílice, elemento extraído de la arena. En un espacio menor del que ocupa una estampilla, las microplaquetas pueden generar hasta 288 mil unidades de información o mil circuitos de lógica y cálculo. Si la cantidad de circuitos que hay en una plaqueta grande se pudiera observar a simple vista, su tamaño sería el de una cancha de fútbol.
En 1955 todos los procesadores instalados en Estados Unidos hubieran sido capaces de hacer, entre todos, aproximadamente 250 mil sumas en un segundo, mientras actualmente un sistema de circuitos integrados es capaz de efectuar millones de multiplicaciones por segundo.
El ejemplo más usado para resumir el acelerado desarrollo de la computación es éste: "mientras en la especie humana no ha transcurrido ni media generación, en los computadores se han diseñado y lanzado a la vida cuatro generaciones desde 1950. Para obtener la capacidad de un cerebro humano con 10 mil millones de neuronas se hubiera tenido que hacer una máquina del tamaño de una ciudad en la primera generación con tubos electrónicos y, por supuesto, ni se intentó construir. En 1958, en la segunda generación de computadores con los transistores iniciales, el tamaño habría disminuido a una manzana de edificios. Y a sólo el tamaño de un bus en 1964, con la tercera generación fabricada con circuitos integrados".
Ya se habla de una quinta generación, la de los computadores criogénicos, que almacenarán información en burbujas magnéticas.
Una sexta generación está prevista para fines del siglo. Entonces, dicen los del bando optimista de la informática, se habrá igualado la capacidad del cerebro humano con máquinas de tamaño similar.
Pero todo este mundo que una vez fue ficción no se hubiera convertido en realidad si, en 1642, Blaise Pascal no hubiera inventado una máquina para hacer sumas de una manera automática. Otro hito en la historia de la computación lo marcó la máquina de procesamiento de datos que inventó Herman Hollerith. Con su sistema de agujeros hechos en una tarjeta de cartón, Estados Unidos obtuvo los resultados del censo de 1890 en sólo dos años y medio, cuando esta misma labor tomaba casi 10 años y el trabajo de miles de empleados.
Sólo en 1944 se realizó el sueño del hombre de construir máquinas de cálculo que funcionaran automáticamente. Una vez introducidas las instrucciones y los datos para sumar o para dividir, el calculador estaba en condiciones de ejecutar las órdenes y emitir los resultados. Para entonces, esas máquinas de alta velocidad se empleaban básicamente en resolver problemas de guerra y sólo podían ser programadas por especies de genios. Desde un comienzo se adoptó el sistema binario para simplificar el trabajo de las máquinas que sólo tenían dos opciones: el uno y el cero. Por esto la comunicación del hombre con la máquina fue muy difícil y restringida. Por ejemplo, 0110 significaba "llevar a cabo una multiplicación" y 1010, quería decir "poner el resultado en la memoria".
Así, un primer reto de los técnicos fue romper esta barrera. Nacieron, entonces, los lenguajes y es tanto lo que se ha avanzado en este campo que ya casi se puede "hablar de tú a tú" con los computadores.
En la década del 50, los computadores empezaron a tener aplicación científica e industrial. En 1954 la Universidad de Cambridge realizó un estudio de la evolución del sol a través de un arco de 10 mil millones de años. Un computador que llevaba a cabo 42 mil sumas por segundo hizo el trabajo en cuatro horas. Si el cálculo se hubiera hecho manualmente, se habrían requerido 30 mil años.
Pero en esa época el procesamiento de datos estaba prácticamente limitado a los problemas de contabilidad o administración. En los años 60 los procesadores ya tenían 300 diferentes tipos de aplicación y, ocho años después, ya llegaban a 600. Hoy día se pueden contabilizar tres mil diferentes áreas en las cuales se utilizan computadores.


PARA TODOS LOS GUSTOS Y NECESIDADES
De un motor se habla de caballos de fuerza, de un camión de tonelaje y para valorar un computador hay que remitirse al número de instrucciones que pueda ejecutar por segundo.
Actualmente los computadores comerciales más valiosos son los que realizan 15 millones de instrucciones por segundo. Sin embargo, el mercado de la computación ofrece una amplísima gama de posibilidades que van desde el sencillo "atari", con el que juegan los niños en su casa y que reemplazó al primitivo parquets, hasta los computadores que resuelven todos los problemas de una gran empresa, y los que detectan minerales y hacen pronósticos sobre el tiempo.
Existen miles de publicaciones especializadas en promover los nuevos modelos de computadores y sus usos. El año pasado, una empresa norteamericana invirtió en propaganda, sólo en los Estados Unidos, la suma récord de 504 millones de dólares, es decir, 40 mil millones de pesos, tanto como lo que el presupuesto nacional le asignó a todo el sector educativo colombiano en el primer semestre de este año.
Se promocionan computadores para suplir el servicio de correo de "buscando corazones", con el fin de hallar la pareja ideal que se ajuste a su modo de ser y temperamento. Los que están programados para hacer diagnósticos con el racionamiento con el cual lo harían 10 mil médicos especialistas. El computador personal que hace jaque mate en una partida de ajedrez y permite conectarse con la red de espectáculos y reservar boletos hasta en 50 ciudades diferentes de los Estados Unidos. Este último, el computador personal, que aún no se ha masificado, es el que más simplificará la vida del hombre ahorrándole penosas colas a las puertas de un teatro o ante la ventanilla de una empresa de servicios públicos. Desde su casa, con sólo oprimir las teclas como de una máquina de escribir, puede ordenarle a su banco que le cancele las cuentas de teléfono, de agua, que lo comunique con el computador de una línea aérea, le reserva el tiquete, se lo pague y ordene que se lo lleven a su casa. Es posible hasta elegir nueva residencia conectándose con la red de inmobiliarias que le mostrarán en la pantalla las imágenes del frente, de la habitación principal, de la cocina o del cuarto de estar de su futura casa.
¿UN MAESTRO MAS EFICAZ?
Para los países del Tercer Mundo los computadores han entrado a resolver principalmente problemas en el campo educativo. El primer Centro Regional de Computación para América Latina, que funciona en Bogotá, y que está conectado con la red del Centro de Computación de París, podría según Jean Jacques Servan Schreiber, acelerar el paso del subdesarrollo al desarrollo.
El pronóstico del experto francés parecería cierto cuando uno ve a gamines que alternan sus rondas callejeras con el manejo de los computadores públicos en la sede de informática que funciona frente al Palacio de Nariño.
El plan de Universidad a Distancia que impulsa el gobierno colombiano pretende suplir la falta de cupos en la universidad presencial con programas principalmente en las áreas de la educación y la salud con la capacitación y actualización de quienes viven y laboran en zonas rurales. Mediante centros regionales de computación, conectados con las universidades que imparten el programa académico, los maestros podrían resolver dudas sobre los materiales previamente enviados por correo. Pero esto apenas es el comienzo. Hay quienes aseguran que lo que se aprende en Colombia en los programas de postgrado de las universidades, es lo que ya estudian y manejan en los niveles de secundaria los estudiantes norteamericanos.
En el estado de Minnesota, por ejemplo, el 95 por ciento de su población estudiantil tiene acceso a terminales de un sistema académico por computador denominado "ampliación de horizontes" que interconecta computadores de 21 de las mejores universidades de Estados Unidos.
También con los computadores la pedagogía ensaya nuevos métodos, como el que afirma que la inteligencia se desarrolla más si se aprende primero a escribir que a leer. Con 300 computadores personales con voz, se enseña a 10 mil niños de 100 escuelas, de siete estados de los Estados Unidos, a escribir y a leer.
PONIENDO A PRUEBA LA HONRADEZ DE LAS MAQUINAS
¿Cómo hicieron seis estudiantes de bachillerato de la ciudad estadounidense de Milwaukee para entrar en el sistema de memoria del laboratorio de investigaciones de armas nucleares de Los Alamos en el estado de Nuevo México?
Los técnicos siguen desconcertados. También en los computadores juegan las reglas de la clandestintdad. El santo y seña, las claves secretas que mientras son inventadas por unos, otros se ingenian cómo violarlas.
Plagiando la película "Juego de guerra", los muchachos usaron sus computadores personales y durante más de un año trataron de ganar acceso a varios sistemas de computadores sin ser detectados. Utilizando códigos que reconocían las memorias, lograron resultados positivos en unos 50 ó 60 sistemas, en algunos casos hasta 10 veces consecutivas.
La duda aún ronda entre los técnicos y el FBI aún no ha dado a conocer toda la información sobre el grupo de aficionados que resolvió denominarse 414, refiriéndose al número del código telefónico del Estado. "Se trató de un plan premeditado? ¿Fue tan sólo un juego de muchachos? En cualquiera de los casos, la aparición de los jóvenes del 414 en la memoria del laboratorio de investigaciones nucleares dará pie para que la historia se trence, y se enrede cada día más el complicado lenguaje criptográfico con el cual se les habla a estas máquinas.
Ocurrió cuando se introdujo el sistema de cajeros automáticos en los bancos. No faltaron vivos que rápidamente copiaron las señales con las que se ordenaba a la máquina entregar el dinero. En realidad, fue el salto de la época romántica de los ladrones que acechaban en cualquier esquina al transeúnte desprevenido, para gritarle la consigna de "la bolsa o la vida", a la de sofisticados "masters" del robo con grabadora. Esto originó un minucioso plan de medidas de seguridad que hacen hoy imposible el acceso a estos computadores. Cada tres minutos varía la señal de ingreso a ellos, lo que convierte la opción de entrar en la clave en un hecho del simple azar, tanto como comprar el número premiado de una lotería.
Paralelamente al avance de la computación se han generado nuevas técnicas de seguridad para garantizar la "honradez" de las máquinas.
LA GUERRA FRIA POR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La guerra ya está dada. Es entre Estados Unidos y Japón. La meta, llegar primero al supercomputador.
Por ahora los resultados parciales de la contienda le dan ventaja al primero. Los norteamericanos producen el 80 por ciento de los grandes computadores que existen en el mundo y el 68 por ciento de los microcomputadores. Los únicos 74 supercomputadores en operación los tiene Estados Unidos y 7 de ellos se utilizan para investigar armas nucleares. Uno de los supercomputadores que está en experimentación en Estados Unidos es el "Cray", que realiza 400 millones de instrucciones por segundo y está formado por 240 mil plaquetas.
El objetivo de los japoneses es un computador de 10 mil millones de instrucciones por segundo. Además, los japoneses están a la vanguardia de los llamados equipos compatibles que son las partes ajustables a una matriz. En este momento, el Japón suple en un 70 por ciento las ventas del RAM 64, que es la plaqueta de sílice más utilizada en el mundo de las computadoras.
Pero los norteamericanos siguen culpando a los japoneses de vivir a la caza de sus adelantos y de tener toda una red de espionaje para copiarlos.
Una revista norteamericana abordó el tema así: "La prensa trajo las noticias en julio: después de seis meses de un seguimiento del caso tipo James Bond por Honolulú, San Francisco y Las Vegas, finalmente, en el hall de un hotel en Hartford a las cinco de la mañana, el FBI capturó a los primeros espías tecnológicos e hizo las primeras acusaciones, por sustracción a la IBM de secretos en investigación y desarrollo de computadores".
Uno de los frentes de batalla es el de la investigación. En 1981 Mitsubishi invirtió 203 millones de dólares (equivalente al 4 por ciento de sus ventas ese año), en investigación. Actualmente esa área de la IBM abarca 25 laboratorios en las principales ciudades del mundo cuya infraestructura en terrenos, edificios, maquinaria y equipos se estima que costó 10 mil billones de dólares.

Newsweek en su edición del pasado 3 de julio, en el artículo central habla de esta guerra de nervios. Muestra cómo, si bien en este momento Estados Unidos va ganando, Japón los podría superar por el peso que le está dando a la investigación.
La publicación cuenta cómo, en 1981, un japonés escribió a un científico norteamericano explicándole su plan de crear un supercomputador de inteligencia artificial miles de veces más rápido que las máquinas actuales. Por un momento, el científico pensó que habían robado el plan de investigación de su departamento. La conclusión fue más desoladora: Estados Unidos estaba dormido y peligraba su supremacía mundial en el campo.
No es sólo la guerra por una técnica. Quien domine la informática tiene una forma de incrementar el control geopolítico. Lo que se espera para el futuro es tener computadores que piensen y razonen como el hombre.
Japón tiene un plan de 500 millones de dólares para investigar sobre inteligencia artificial, y en el Pentágono se tramita un auxilio de mil millones de dólares para agilizar las tecnologías en este mismo campo.
La misión del supercomputador con inteligencia artificial es tan difícil que las compañías norteamericanas optaron por cooperar entre sí para buscar conjuntamente resultados. 12 decidieron unir experiencias, dinero y científicos y crear la Corporación de Microelectrónica, MCC. Quedaron por fuera muchas de las grandes que siguen creyendo en el liderazgo individual. Por fuera también está el Departamento de Defensa del Pentágono que fue pionero del supercomputador. En 1964 construyó el primero de ellos y sus planes incluyen un computador de inteligencia artificial, para asignarlo como consejero en el campo de batalla. Aunque no se le ha dado rango militar, sus funciones serían las de un general.
Los computadores del futuro serán como nosotros. Pensarán, razonarán, escucharán, hablarán. Pero la voluntad, la creatividad, el error y la mentira, seguirán marcando la distancia entre el hombre y la máquina.

EDICIÓN 1879

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