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¿Por qué dicen que Poncho Zuleta ‘predijo’ la muerte de Jorge Oñate?

Zuleta envió un emotivo mensaje por la muerte de Oñate, a quien calificó como su “hermano del alma”, sin embargo, en redes sociales no perdonan un verso de Poncho y que hoy recobra sentido.


“Mi hermano del alma (...) fuiste siempre mi compañero inseparable de mil batallas”. Con esas emotivas palabras, el cantante de vallenato Poncho Zuleta se despidió del artista Jorge Oñate, quien falleció en la madrugada del domingo tras una intensa lucha contra el coronavirus.

Siempre fueron compañeros de tarima y con sus versos encendían el escenario, cualquiera en el que estuvieran. Ambos enloquecían a sus seguidores pues esa complicidad los llevó a ser una de las mejores duplas a la hora de hablar del género musical. Sin embargo, fueron esos mismos versos los que hoy tienen a los seguidores de Oñate un poco desconcertados, pues aseguran que Zuleta ‘llamó' la muerte de su amigo y aseguraron que todo se resume en una sola frase: “las palabras tienen poder”.

En redes sociales recordaron cuando Poncho Zuleta estaba cantando con Oñate e Iván Villazón. En la tarima, los cantantes aprovecharon para intercambiar algunos versos e inclusive lanzar pullas, como es costumbre en el vallenato. Sin embargo, hoy esas palabras recobran sentido. Zuleta, en su turno, le dedica una frase particular a Oñate: “Te lo dicen dos cantantes, que no son mentiras mías, ya murió Diomedes Díaz y ahora sigue Jorge Oñate”, cantó el artista. En ese momento, el escenario solo optó por reírse e inclusive Oñate lo toma con tranquilidad y le responde: “¡Ya la ca&%aste!”. Entre risas, Zuleta aseguró ante todo el escenario que no era cierto lo que estaba diciendo. No obstante, las redes sociales no pasaron eso por desapercibido en medio de los miles de mensajes que enviaron los colombianos por la pérdida de uno de los mejores artistas de vallenato.

Así fue el momento que hoy ninguno de los seguidores de Oñate quiere olvidar:

Como se sabe, Poncho Zuleta fue uno de los más grandes amigos de Oñate y así lo dejó ver con sus palabras de despedida. “Tengo el alma compungida, el corazón lacerado y una tortura infinita, motivada por el dolor intenso que origina la partida de mi hermano del alma, Jorge Oñate González, hacia la gloria celestial”, fueron las primeras palabras de Zuleta, que se mostró profundamente triste por la muerte de su ‘hermano’.

En su mensaje de despedida, Poncho agrega: “Tu inesperada partida para cumplir con la cita inexorable que a todos nos hace dueños de la vida, borra de nuestra faz la sonrisa que me producía tu presencia física porque tu espíritu jamás me abandonará y le pido a Dios que la sensación de tenerte cerca de mi nunca desaparezca. Quiero que seas mi apoyo irrestricto hasta que la divina providencia nos junte nuevamente”, sostuvo en su mensaje.

Por último le deseó que descansara en paz y que disfrutara de la presencia de Dios. “Hasta luego mi hermano, el Señor espera por ti. Diviértelo con tu canto y disfruta de su presencia. Hasta siempre”, finalizó.

Homenaje

Este domingo, en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Luquez de la ciudad de Valledupar, la Gobernación del Cesar rindió un homenaje póstumo a uno de los ciudadanos más ilustres del departamento, Jorge Oñate.

El Jilguero de América murió en la noche del sábado a la edad de 71 años en la ciudad de Medellín, desde donde trasladaron su cuerpo vía aérea hasta la capital del Cesar. Por su fallecimiento, en la población se decretaron tres días de duelo.

Hacia las 3:00 de la tarde aterrizó el vuelo en el aeropuerto Alfonso López Pumarejo, seguido por el avión privado de Silvestre Dangond, donde viajaron su esposa e hijos.

“El Jilguero De América”, “el Ruiseñor del Cesar”, tantos apelativos acompañaron en vida al hombre y artista que, desde La Paz, Cesar, proyectó su voz por más de 50 años de carrera a las multitudes vallenatas. Hoy, a sus 70 años (nació el 31 de marzo de 1950) esa voz única se apaga, pero el impacto de su camino y de sus canciones en cientos de miles de seguidores es imborrable.

Las palabras grandilocuentes siempre le ajustaron. Jorge Oñate se sabía un hombre importante que había protagonizado en parte una ola cultural. Se profesaba aprendiz de los juglares, un músico fiel a su estilo, a la poesía en el vallenato, a que sus cantos se pudieran bailar y no fuera necesario “saltar”. Alguien que se rehusaba a usar demasiado espectáculo visual y prefería que su voz y la música hicieran su efecto.