La agilidad que tienen los gatos para cazar en la noche, pasar por lugares estrechos y parecer malabaristas saltando con éxito de un tejado a otro, no es un acto de magia. Esta habilidad la obtienen de los bigotes que tienen alrededor de su hocico, sobre los ojos, debajo de la barbilla y en la parte trasera de sus patas delanteras.
El nombre científico de estos pelos que actúan como sensores, es vibrisas, están conectados a terminales nerviosas y vasos sanguíneos, que le ayudan al gato a reconocer cambios en las corrientes de aire, calcular distancias y localizar los objetos que se encuentran en el entorno.
Algunos felinos tienen 16 bigotes y otros 24, y sin ellos no podrían desplazarse sin evitar caer, perder el equilibrio o tropezarse.
Más que un GPS
• El largo de los bigotes corresponde al tamaño del cuerpo tu mascota, así él puede saber si pasa o no por espacios estrechos. De ahí la importancia de cuidar su peso, pues en gatos obesos esta habilidad se pierde.
• También te ayudan a interpretar el estado de ánimo de tu felino: cuando tiene los bigotes hacia adelante y abajo está relajado; si están hacia atrás quiere cazar; hacia al frente está alerta; y si se encuentran pegados a su cara se siente intimidado.
• En la oscuridad estos pelos rígidos se convierten en radar, a través de ellos el gato se ubica y detecta a tiempo objetos o posibles presas.
• Los gatos tienen dificultades para ver a menos de 30 cm, los bigotes suplen esta debilidad captando estímulos táctiles, que le permiten al felino identificar a tiempo lo que tiene enfrente.
• Gracias a los bigotes, los mininos no pierden el equilibrio ni la orientación cuando se mueven hacia atrás o adelante.
El nombre científico de estos pelos que actúan como sensores, es vibrisas, están conectados a terminales nerviosas y vasos sanguíneos, que le ayudan al gato a reconocer cambios en las corrientes de aire, calcular distancias y localizar los objetos que se encuentran en el entorno.
Algunos felinos tienen 16 bigotes y otros 24, y sin ellos no podrían desplazarse sin evitar caer, perder el equilibrio o tropezarse.
Más que un GPS
• El largo de los bigotes corresponde al tamaño del cuerpo tu mascota, así él puede saber si pasa o no por espacios estrechos. De ahí la importancia de cuidar su peso, pues en gatos obesos esta habilidad se pierde.
• También te ayudan a interpretar el estado de ánimo de tu felino: cuando tiene los bigotes hacia adelante y abajo está relajado; si están hacia atrás quiere cazar; hacia al frente está alerta; y si se encuentran pegados a su cara se siente intimidado.
• En la oscuridad estos pelos rígidos se convierten en radar, a través de ellos el gato se ubica y detecta a tiempo objetos o posibles presas.
• Los gatos tienen dificultades para ver a menos de 30 cm, los bigotes suplen esta debilidad captando estímulos táctiles, que le permiten al felino identificar a tiempo lo que tiene enfrente.
• Gracias a los bigotes, los mininos no pierden el equilibrio ni la orientación cuando se mueven hacia atrás o adelante.










