Los que comparten su vida con un gato saben que el tiempo a su lado nunca parece suficiente. Por eso, muchos dueños de mascotas se llenaron de esperanza al escuchar que científicos japoneses llevan años trabajando en una supuesta promesa: extender la vida de los felinos hasta los 30 años. Sin embargo, antes de cantar victoria, es importante entender que la ciencia avanza paso a paso.

De momento, esta solución no es una pócima mágica de inmortalidad, sino una vacuna en fase experimental diseñada específicamente para prevenir y combatir la insuficiencia renal crónica (IRC). Esta enfermedad es, lamentablemente, el talón de Aquiles de algunos gatos, afectando al menos a uno de cada tres mininos mayores de diez años.

Puesto que ataca directamente el deterioro de los riñones, esta inyección busca que el animal mantenga sus funciones vitales por mucho más tiempo.
Ahora bien, hay que ser realista. Aunque se logre erradicar por completo los problemas renales, por esta vía, los felinos seguirían expuestos a otros riesgos de salud, por lo que alcanzar la cifra de tres décadas de vida sigue siendo un desafío científico monumental.

El arquitecto detrás de este sueño es Toru Miyazaki, profesor de inmunología en la Universidad de Tokio, quien comenzó sus investigaciones en el año 1999.
A finales del siglo pasado, Miyazaki descubrió una proteína en la sangre de varias especies que resultó ser la clave de todo. Él la bautizó como Inhibidor de Apoptosis de Macrófagos (AIM, por sus siglas en inglés). Para entenderlo de forma sencilla, los macrófagos son una especie de ‘equipo de limpieza’ del cuerpo, encargados de recolectar y eliminar desechos.

El problema es que, en los gatos, esta proteína suele estar ‘dormida’ o inactiva, lo que permite que la basura celular se acumule en los riñones hasta dañarlos.
Tras décadas de estudio, en el año 2016, Miyazaki se centró en cómo activar esta enzima específicamente en los gatos. El AIM viaja por la sangre hasta el área afectada y marca con precisión dónde están los desechos para que las células de limpieza vengan a eliminarlos rápidamente. Es, básicamente, ponerle resaltador a un texto en blanco y negro, para que de esa manera se sepa con claridad dónde limpiar.
Aunque el estudio de la Universidad de Tokio es muy optimista, el profesor Miyazaki todavía se encuentra en fase experimental. El producto aún no ha llegado al mercado comercial, por lo que los amantes de los gatos tendrán que esperar un poco más para ver si esta vacuna se convierte en la solución definitiva para que los compañeros felinos compartan con sus dueños durante media vida.
