Para mi el cielo no es límite, hoy no creo en nada que no pueda tocar, que no pueda recordar o sentir aquí y ahora.
Sí, la trampa de los sentidos, de la cual soy súbdita de uno de ellos; por encima del paladar, del tocar, oler y/o ver, soy una ser de dos orejas conectadas a un corazón que late a RPM.
Un corazón sin fronteras, sin límites, sin predisposición de géneros musicales, nacionalidades, idiomas. Soy una cazadora de canciones y hace años tiré a la caneca los preconceptos y las etiquetas, me rindo y emociono al encontrar una canción que me saque una lágrima, que me haga mover en la silla, que me haga bailar o que no pueda resistir compartir en twitter.
Les comparto algo de mis playlists, tornamesas y colecciones de sonidos, que espero se convierta en un listado colaborativo, donde nos sigamos alimentando de muchos sonidos que nos enseñan que la libertad está en entender lo ecléctico y lo diverso.
