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A colombianos salpicados en crimen del presidente haitiano les iban a pagar 10 millones mensuales “por cuidar a un mandatario”

SEMANA tuvo acceso a un informe de inteligencia que detalla el perfil de algunos de los colombianos capturados por el magnicidio y evidencia que tenían como misión cuidar al Presidente. Señala las rutas y los pagos a los capturados.


El crimen del presidente de Haití, Jóvenel Moïse, no deja de sorprender. Y a medida que pasan los días se van conociendo nuevos detalles que, de un lado, enredan a los colombianos comprometidos en el magnicidio, pero del otro los pone como víctimas en medio de un asesinato que le está dando la vuelta al mundo y que ya parece una película de suspenso.

SEMANA conoció un informe de organismos de inteligencia de Colombia que detalla que cuatro de los exmilitares colombianos habían sido contactados por las agencias de proyectos como Futuro Global y A4SI Group Centroamérica. El objetivo, según se conoció preliminarmente, es que los hombres se iban a desempeñar como contratistas en Dubaí, Afganistán, África y Centroamérica.

El reclutamiento de los supuestos contratistas corrió por cuenta del capitán (r) Germán Alejandro Rivera García; el sargento viceprimero, Duberney Capador, y el soldado profesional (r) Manuel Antonio Grosso Guarín.

Según el documento los tiquetes, al parecer, los iba a adquirir el sargento viceprimero (r) Duberney Capador. De acuerdo con mensajes de WhatsApp de un grupo denominado Esfuerzo Principal, donde se efectuaron las convocatorias, cada uno debería llevar dos pantalones beige, dos busos negros tipo polo sin estampados, botas tipo desierto, útiles de aseo, dos pares de tenis, dos pantalonetas y dos busos licrados.

Para la actividad denominada “Centro América”, donde los colombianos tendrían como propósito “la seguridad de un presidente”, cada uno de ellos recibiría un pago de 2.700 dólares mensuales (más de 10 millones de pesos) durante cinco años, el tiempo que duraba el contrato. El dinero –según el documento de inteligencia– se giraría desde el banco Davivienda a sus cuentas en Bancolombia.

Desde Colombia, fuentes de inteligencia lograron comunicarse con algunos de los familiares de los implicados y afirmaron que durante el día los exmilitares realizaban entrenamiento físico, recibían instrucciones en primeros auxilios y capacitación básica en inglés.

Al parecer –agrega el documento– un segundo grupo de exmilitares viajaría hasta Haití a “cuidar a un exmandatario”, pero su contratación dependía de los resultados que arrojara el primer grupo que llegó hasta la isla y demostraría sus capacidades frente al presidente, según se lee.

La mayoría de colombianos salieron del país 33 días antes del magnicidio, tiempo que posiblemente fue aprovechado para realizar las actividades de coordinación. Por ejemplo: el sargento Duberney Capador viajó el 6 de mayo de este año a Panamá desde el aeropuerto El Dorado. Y ese mismo día se trasladó hasta República Dominicana. El 10 de mayo, llegó hasta Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Las otras cinco personas viajaron el 4 de abril a República Dominicana desde el Aeropuerto Internacional El Dorado, de los cuales, cuatro lo hicieron en un vuelo de Avianca y uno más en Wingo. Dos días después pasaron de República Dominicana hacia Haití por el puesto fronterizo Carrizal.

Del crimen del jefe de Estado cada vez se conocen nuevos detalles. Mientras tanto, en Puerto Príncipe, Haití, permanece una delegación de inteligencia y la Dijín de la Policía para cooperar en la investigación y esclarecer si realmente existe o no responsabilidad de los colombianos en el magnicidio.