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Las comunidades realizan talleres de tejido, así como actividades culturales. - Foto: Cruz Roja

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Con jornadas comunitarias, residentes de la localidad del Sumapaz buscan fortalecer la memoria ancestral

La Cruz Roja ha venido promoviendo el proyecto con las comunidades, que incluso fue iniciativa de los mismos residentes.

En medio de las actividades que se están desplegando en torno a la preservación de la memoria ancestral en el país, que ha venido aumentando en el debate público desde el activismo para legalizar y ordenar la distribución del viche en todo el territorio nacional, así como el discurso promovido por personalidades políticas como la vicepresidenta Francia Márquez, la Cruz Roja ha implementado una estrategia para veredas del Sumapaz en Cundinamarca.

Las jornadas ejecutadas por la Cruz Roja Colombiana tienen el objetivo de promover el diálogo colectivo entre las comunidades que residen en la zona rural de la localidad del Sumapaz, la región rural que continúa siendo jurisdicción de la capital del país.

La organización ha informado que las jornadas que buscan reconstruir y fortalecer la memoria ancestral fueron propuestas por la misma comunidad y ya llevan siete meses en medio de talleres artísticos en las comunidades de Nazaret, Ánimas Bajas, Auras y Las Sopas.

El proyecto fue articulado por la Sociedad Nacional de la Cruz Roja Colombiana (SNCRC) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), y durante las jornadas, las comunidades mencionadas han tomado talleres de tejido con lana, elaboración de instrumentos musicales, entre otras actividades que buscan fortalecer la relación de los miembros de la comunidad.

“Otras artes que se realizan alrededor del denominado Círculo de la Palabra, una tradición propia de las comunidades indígenas de la región en donde los participantes se turnan para exponer sus pensamientos sobre algún tema, se hacen mientras se mastica la hoja de coca”, explicó la Cruz Roja.

A través de su misiva, la organización indicó que cada 15 días se reúnen las comunidades con el fin de hacer las jornadas, así como integrar a los jóvenes y niños en las prácticas ancestrales, siendo esta una actividad necesaria para la transmisión de los saberes entre generaciones.

Según la Cruz Roja, estos diálogos funcionan para “fortalecer los diálogos entre las distintas generaciones, pues se han convertido en espacios donde niños, niñas y adolescentes se reúnen con adultos y adultos mayores, quienes les comparten todos sus saberes ancestrales y tradiciones, lo que permitirá mantener viva esa memoria”, sentenció la organización.

Al final del proceso, la Cruz Roja informó que se creará la Casa Campesina Nativa y Ancestral como resultado de la iniciativa de las comunidades, que busca mantener el legado de la memoria ancestral, así como ser un espacio en el que se propicien encuentros de formación cultural.

La memoria ancestral ha sido un revuelo en poblaciones pacíficas, sin embargo, esta nueva estrategia de la Cruz Roja ha permitido que las comunidades cundinamarquesas fortalezcan el tejido generacional, así como guardar y preservar los saberes tradicionales.

En el camino para resaltar la labor de la memoria ancestral, durante este año destaca la labor de las parteras del Valle del Cauca y el Chocó, que fue reconocida por la Corte Constitucional tras el fallo de una tutela presentada por esta misma población, avanzando una vez más en la protección de los saberes ancestrales.

La tutela presentada por Asoparupa y Asoredipar Chocó alegaba una vulneración de los derechos fundamentales y la no discriminación, a la protección de la diversidad étnica y cultural de la nación, al trabajo, al mínimo vital y a la salud.