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Sin turismo la economía de la ciudad está prácticamente paralizada. - Foto: Afp

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SOS por Cartagena: ¿cómo minimizar la crisis?

Ante el frenazo del turismo, la crítica situación social y la baja institucionalidad, Cartagena va rumbo a un colapso. La ciudad reclama una acción más decidida del Gobierno nacional.

Cartagena, el ícono turístico de Colombia ante el mundo y la capital de las grandes convenciones empresariales, eventos sociales y culturales del país, sufre como ninguna otra ciudad los efectos de la pandemia.

Su alta dependencia del turismo, el sector más afectado por la emergencia, hace que esta urbe viva con mayor intensidad los impactos del virus y las medidas de aislamiento para tratar de contenerlo.

No solo porque presenta a la fecha más de 5.356 contagios y 214 fallecidos, es decir, el 9 y el 11 por ciento de los casos en el país, respectivamente; también por la mortalidad empresarial y laboral desatada por el frenazo del turismo.

La crisis ya eliminó de tajo más de 42.000 empleos directos. Más de 30.868 empresas dedicadas al comercio, alojamiento y restaurantes podrían cerrar sus puertas en los próximos meses, según cifras de la Cámara de Comercio de Cartagena. Esta entidad advierte que como no se prevé una rápida reactivación del turismo, la situación solo podría agravarse.

Este sector genera más de 180.000 empleos, entre guías y voceadores turísticos, músicos, bailarines, floristas, artesanos, personal logístico, modelos, conductores, cocheros y aquellos asociados a los servicios alrededor de las playas, entre otros. Es decir, tanto el empleo formal como informal dependen de los visitantes, hoy ausentes. Esto significa que si no se reactiva antes de un año, estas 180.000 personas entrarían a sumarse a las 260.000 que hoy se encuentran en situación de pobreza, lo que alcanzaría a cerca de la mitad de la población.

El año pasado la ciudad recibió más de 2.300.000 visitantes, pero así de desolado luce el Centró Histórico por estos días.

Sin duda, esta mortalidad empresarial y laboral se verá magnificada ante los altos niveles de desigualdad, pobreza e informalidad de la ciudad. Cartagena tiene un indicador de pobreza 9 puntos porcentuales por encima de las principales ciudades del país, y presenta un fuerte rezago histórico en materia social y de calidad de vida. Del total de habitantes, 25.000 no tienen siquiera acceso a agua potable y 45.000 no cuentan con alcantarillado. Cartagena vive hoy una hecatombe sanitaria, económica y social sin precedentes.

Lo más grave, como afirma Vivian Eljaiek, de la Andi Cartagena, es que el sector turístico tardará en volver a los niveles previos a la crisis por lo menos un año o un año y medio, lo cual pone en duda la viabilidad de la ciudad misma. Con cerca de la mitad de su población en la pobreza e informalidad, será menos atractiva para los visitantes. Sin el turismo y con más de la mitad de sus habitantes sin su principal fuente de ingresos, la capital de Bolívar vive hoy, sin duda, el momento más difícil de su historia.

Ante esta crítica situación, en la ciudad plantean la posibilidad de que Cartagena comience a tener un tratamiento especial y medidas excepcionales del Estado para tratar de minimizar los impactos de esta crisis. Por primera vez, todas las fuerzas vivas de la urbe, es decir, la sociedad civil, los gremios económicos, la academia, la Alcaldía, la Gobernación de Bolívar, el Concejo Distrital, la Asamblea Departamental y los congresistas del departamento, se unirán para pedirle al Gobierno nacional que Cartagena sea declarada zona de tratamiento especial por el impacto de la covid-19. Esto implicaría crear un fondo especial para la ciudad con el fin de canalizar mayores transferencias para la población vulnerable y para salvar empresas, entre otras muchas medidas que incluirían un programa de reactivación económica y de aceleración de la inversión pública en el sector turístico. Lo anterior con el objetivo de evitar la hecatombe productiva y social que se está presentando.

A diferencia de otras ciudades del país que quieren actuar con más autonomía frente al Gobierno nacional, Cartagena pide un SOS y reclama mayor intervención del Gobierno ante su debilidad institucional. La ciudad clama no solo por más recursos, sino por apoyo técnico y un liderazgo que los ayude a dejar atrás tantos años de inestabilidad y conflictividad política. Sin duda, la Heroica requiere la solidaridad del país y la unión de los cartageneros.