arauca

Más de 400 familias han sido desplazadas por la crisis de violencia en Arauca

Un informe reveló la situación de desplazamiento que se viene presentando en este departamento debido a los enfrentamientos entre los grupos armados al margen de la ley y el ejército.


Un informe de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Organización de Naciones Unidas (Ocha) reveló el recrudecimiento del fenómeno de desplazamiento en el departamento de Arauca debido a la situación de violencia y el conflicto armado.

De acuerdo con el informe, citado por el portal Infobae, a corte del 18 de enero, se han reportado un total de 428 familias desplazadas, lo que representa cerca de 1.531 personas aproximadamente las que han tenido que dejar sus hogares por temor a terminar heridos o muertos en medio del conflicto.

Igualmente, la Secretaría departamental de Desarrollo Social y de Equidad de Género afirmó que dentro de este grupo de desplazados se encuentran 21 familias venezolanas, unas 84 personas, que requieren necesidades de protección internacional como parte de las víctimas del desplazamiento.

Estas personas se mantienen “autoalbergadas” en asentamientos informales en el municipio de Arauquita, pero tienen necesidades urgentes de alimentación, elementos de aseo y atención psicológica, según explica el informe.

Los municipios más afectados y con mayor número de desplazamientos son Arauca, Arauquita, Saravena y Tame, y la Ocha prevé que en los próximos meses el aumento de las familias desplazadas será inevitable, teniendo en cuenta que el conflicto continúa sin dar tregua en esta región del país.

“Se prevé la continuidad del desplazamiento, tanto de comunidades colombianas como venezolanas; de momento se alerta sobre el riesgo de un desplazamiento masivo de las comunidades de las veredas Corocito, Babaica, La Holanda y Caño Guarapo, ubicadas en el municipio de Tame”, dice el reporte.

Igualmente, la situación es cada vez más delicada teniendo en cuenta que la pandemia restringe las posibilidades de movilización tanto de los desplazados como de las organizaciones nacionales e internacionales que buscan ayudar a las personas atrapadas en medio del conflicto,

Desde hace más de tres semanas se presentan choques entre el Ejército, las disidencias de las Farc y el ELN y los habitantes de la zona han quedado atrapados en medio de las balas por lo que prefieren tomar nuevos rumbos arriesgando sus vidas y las de sus familias.

Guerra a muerte en Arauca entre disidencias de las Farc y el ELN

El terror no da tregua en el departamento de Arauca. Hoy el país se despertó con la noticia de un nuevo bombazo, esta vez en el municipio de Saravena, que dejó una persona muerta, cerca de 20 heridos y millonarias pérdidas por cuenta del impacto explosivo. Esta región hoy es un caos y detrás de estos actos criminales hay una guerra a sangre y fuego entre organizaciones criminales por el control territorial y del millonario negocio del tráfico de drogas que tiene, de un lado, al Grupo Armado Organizado Residual Estructura Décima, Martín Villa, y del otro, al ELN, del que se conoció, llegó a una alianza con la Segunda Marquetalia para enfrentar esta guerra.

SEMANA tuvo acceso a información de inteligencia del Ejército que confirma este enfrentamiento y las alianzas que se hacen desde Colombia y al otro lado de la frontera, en Venezuela, en donde con la venia del régimen de Nicolás Maduro y de la Guardia Nacional Bolivariana, se estarían enviando millonarios cargamentos de droga. Desde el régimen han sentado posición en este enfrentamiento y han amparado al ELN y a la Segunda Marquetalia.

Una interceptación de audio, presuntamente a alias Antonio Medina, cabecilla de la subestructura criminal del GAO-r 28, de las disidencias de las FARC, da cuenta de la frialdad con la que se ordenan las acciones. “La idea es volar esos negocios de los manes, de Asojuntas, presidentes de juntas, líderes de ellos, toda esa mierda. Hay que matarlos”.

Pero, ¿por qué se despertó esta ola de violencia en Arauca y en el estado Apure (Venezuela) en los últimos meses? El asunto, según los hallazgos de inteligencia, es que se rompió un pacto de no agresión entre las disidencias de las FARC (GAO-r E-10) y el frente del ELN Domingo Laín Sanz, ante la ausencia de cabecillas con trayectoria delictiva, activándose nuevamente las confrontaciones armadas en el departamento de Arauca.

Revelan los documentos de las autoridades que, en medio de este fuego cruzado, se enfrentaron dos grupos de disidencias de las FARC: el Grupo Armado Organizado Residual Estructura Décima Martín Villa y la Segunda Marquetalia. En ese contexto cayeron dos de los grandes jefes de los desertores del acuerdo de paz, Hernán Darío Velásquez alias El Paisa y Henry Castellanos Garzón alias Romaña.

Este enfrentamiento también habría generado la afectación en el mando y control de la Dirección Nacional del GAO-r Segunda Marquetalia con los coordinadores regionales en territorio colombiano, retrocediendo en los planes del control ilegal del territorio sobre los departamentos de Huila, Meta, Cundinamarca, Caquetá, Putumayo, Nariño y línea de frontera con Arauca.

La guerra estaba declarada, pero ante los contundentes golpes se dio una alianza criminal entre el ELN y la Segunda Marquetalia, que cuenta con el respaldo del régimen del país vecino y por eso usan como retaguardia el territorio de Venezuela, puntualmente el estado Apure.

Esta es una guerra que ha venido creciendo desde 2020. Y así lo tienen identificado las autoridades. Para entonces, las disidencias de las FARC que no se sometieron a la negociación de paz, es decir, el Grupo Armado Organizado Residual Estructura Décima, al mando en esta región por parte de alias Porrón, tenía control territorial en Apure y eran dueños y señores de los negocios criminales. Pero este hombre fue expulsado por el Frente de Guerra Oriental del ELN.

Esto abrió la guerra por el control territorial, pero hay otro motivo por el cual se ha venido recrudeciendo el conflicto: el cobro de extorsiones contra personas del núcleo familiar de miembros del ELN que produjeron la violenta arremetida.