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Odontólogo procesado por la fuga de Aida Merlano rompió en llanto durante la etapa final del juicio

Gabriel Cely aseguró que no tuvo nada que ver con el plan para que la excongresista se fugara después que él la atendió en su consultorio en el norte de Bogotá.


“Estoy muerto en vida, me dañaron mi familia, mi profesión, estoy en tratamiento psiquiátrico”. Así, con voz entrecortada, narró el odontólogo Javier Guillermo Cely Barajas su situación tras ser vinculado al proceso penal por la fuga de la excongresista Aida Merlano Rebolledo.

El profesional de la salud confesó que desde que fue capturado por presuntamente haberse prestado para el plan de fuga su vida tuvo un cambio radical. “Esto que me está pasando me genera estrés, me da tos, vómito”.

En la diligencia judicial, Cely manifestó que tenía la plena voluntad de declarar en su propio juicio, pues consideraba necesario aclarar diferentes aspectos sobre lo que ocurrió en su consultorio en la tarde del primero de octubre de 2019.

Antes de dar su declaración, el juez del caso “le advirtió que de comprobarse que faltó a la verdad durante su declaración juramentada podría enfrentar un proceso por falso testimonio, a lo que el odontólogo respondió que tenía pleno conocimiento de la situación y quería testificar.

“Si en alguna de las respuestas usted formula cargos de responsabilidad penal contra otras personas, esas respuestas estarán ratificadas bajo la gravedad del juramento”, le puso de presente el funcionario judicial proceso.

Igualmente, le recomendó que solamente se atenga a responder de manera concreta y concisa lo que le iba a preguntar su abogado defensor en el interrogatorio o los otros sujetos procesales. Esto al advertirle que muchas veces pasa que el procesado que decide testificar habla mucho y luego vienen las consecuencias.

“Algo que nos enseña a nosotros los seres humanos (es) la regla de la experiencia y para usted, que veo que también ha vivido los suficiente, para que lo tenga en cuenta, es que ‘el que más escribe más corre el riesgo de equivocarse’, igual sucede con el que más hable, mientras más uno hable corre el riesgo de equivocarse. Hay un adagio muy popular que los ‘peces mueren por la boca’. Yo solamente le hago esas observaciones para que usted responda lo que pregunten”, le señaló el juez de Conocimiento.

Cely enfrenta un juicio por su presunta responsabilidad en los cargos de fuga de presos en calidad de cómplice y uso de menores para la comisión de delitos.

La versión del odontólogo

Cely relató la forma en cómo conoció a finales de septiembre de 2019 a la exrepresentante a la Cámara, Aida Merlano. Recordó que ella llegó a su consultorio, ubicado en el Centro Médico de la Sabana, en la calle 166 con carrera séptima. Esto debido a que no había quedado satisfecha con dos diseños de sonrisa que se le habían practicado.

Tras hacer una evaluación detallada se fijó un cronograma para atenderla. Recuerda que en ese momento Merlano siempre estuvo acompañada por una guardia del Inpec, quien estuvo atenta a toda la situación. Después de eso la recibió en su consultorio para empezar con el procedimiento.

En la tarde de ese primero de octubre, tras atender a la excongresista, se fue de urgencia para una reunión en la Clínica La Font. En el camino fue contactado por un colega quien le comentó lo que había ocurrido, hecho que lo obligó a regresar al Centro Médico para verificar la situación.

El odontólogo fue reiterativo en indicar que nunca fue amigo de la excongresista, como lo mencionaron varios medios e incluso un perfilador criminal. “Yo no creo que una persona pueda crear una amistad con una persona con la que habla cinco minutos un día, cinco minutos otro día. Lo que sí tengo que crear es una confianza con el paciente, que crea en mí y en lo que le estoy haciendo, y eso lo hacen todos los odontólogos”.

Consideró que tuvo mala suerte, pues cualquiera de sus colegas tenía el riesgo de ser contactado para realizarle el procedimiento odontológico a Merlano. “Excúseme su señoría, pero si yo no hubiera sido, hubiera sido cualquier persona la que en este momento estuviera sentado acá, a cualquiera lo hubieran podido llamar a hacer ese procedimiento y le hubiera pasado exactamente lo mismo que me pasó a mí, que lo involucraran en algo en lo que soy totalmente inocente y me acabaron mi vida”.

Mientras sostenía un pañuelo para secarse las lágrimas, el procesado aseguró que no conoció lo que contenía el maletín que llevó uno de los acompañantes de la excongresista. “Yo no veo ni cómo está vestida la paciente, ni qué zapatos lleva, ni qué accesorios. Yo llevo mucho tiempo en esto y necesito concentrarme siempre en la boca del paciente”.

El proceso contra Aida Victoria Merlano y Javier Cely entró en su etapa final.

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