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Cartagena es una de las ciudades mas turísticas en Colombia, sin embargo, se han conocido numerosas denuncias por cobros excesivos a sus visitantes. - Foto: KAREN SALAMANCA SÁNCHEZ

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Qué “guaro” tan caro: esta es la historia del turista al que tumbaron y le cobraron 400 mil pesos por una botella

La factura se hizo viral en redes sociales y las críticas no se han detenido. Algunos internautas han cuestionado por qué no preguntó los precios antes de comprar.

Las historias sobre cobros excesivos a turistas en Cartagena ya se han convertido en una constante que, en ocasiones, afecta la imagen de esta ciudad. En redes sociales se han conocido numerosas denuncias –con factura en mano– sobre esta penosa realidad.

El más reciente caso se viralizó en Twitter y narra el caso de un turista caleño en Cartagena a quien le cobraron 400 mil pesos por una botella de aguardiente. Pero este no fue el único precio inflado, pues también tuvo que sacar de su bolsillo 20 mil pesos por una lata de Red Bull y otros 20 mil por dos sodas. Por si fuera poco, también tuvo que sumar 40 mil pesos de propina.

En total, la cuenta salió por 480.741 pesos. La cuenta de Twitter @calioknoticias, que hizo pública la denuncia, adjuntó la factura donde se ve que la compra fue hecha en julio de este año, a las 12:28 a. m.

Por supuesto, las críticas no se han hecho esperar, pues los precios son notablemente mayores a los de un comercio común. Por ejemplo, la botella de aguardiente tapa azul (1050 ml) tiene un precio de 52.000 pesos, aproximadamente, en supermercados de cadena. No obstante, en establecimientos como bares o clubes nocturnos puede tener un precio de 200.000 pesos, la mitad de lo cobrado en Cartagena.

Por su parte, la lata de Red Bull (250 ml), cuesta entre 5.000 y 6.000 pesos en supermercados; entre 10.000 y 15.000 pesos en sitios exclusivos o conciertos. Sin embargo, al turista que hizo la denuncia le cobraron 20.000 pesos.

“Es increíble la forma en que quieren tumbar a las personas acá en Cartagena. ¿Cómo es posible que por una botella de aguardiente van a cobrar $400.000”, comentó el turista en su denuncia.

“Sencillo, no vayan para allá. Hay otros destinos dentro de Colombia, con playas hermosas, con poca afluencia de gente, precios normales y ambiente tranquilo, pero les gusta ir a donde van todos, investiguen un poquito y verán los destinos que pueden encontrar”, comentó el usuario de Twitter @AN1VER.

“¡Sigan de chicaneros yendo a Cartagena! Ven que roban a otros y van justamente allá, donde los seguirán robando”; “Vergonzoso y debe ser denunciado ante la Superintendencia... Peeeero, cuando se va a comprar primero se pregunta, amigo”, dicen otros comentarios.

“Obvio, muy mal hecho y no es la primera vez que pasa, pero señor o señora, solo a usted se le ocurre denunciar después de haber comprado. No creo que sea el único sitio donde vendían licor”, comentó otro internauta.

Casos que se repiten

A principios de julio se conoció el caso de Febe López, una colombiana que esperaba disfrutar de sus vacaciones en Cartagena, quien denunció a través de la red social Twitter el exorbitante cobro por el servicio de sillas recibido en Playa Blanca. En total, la cuenta dio $336.000, donde, además de lo consumido, se especifican $250.000 por el “servicio”.

Luego de consumir una piña colada por el valor de $30.000, un agua de coco con un costo de $20.000 y una botella de agua por $6.000, el total de la cuenta fue toda una sorpresa para ella.

En el tuit, la usuaria expresó su descontento y realizó un llamado a la Alcaldía de Cartagena para poner un alto a esta situación: “Por eso odio ser turista en mi propio país. ¿Alguien que me diga desde cuándo uno tiene que pagar $250 mil en servicio por sentarte en una playa pública”, la mujer asegura que al llegar llegó a un acuerdo verbal donde se estableció que el uso de las sillas correspondía a $30.000 + el consumo.

“Playa Blanca es lo peor que tiene Cartagena. @AlcaldiaCTG ¿Hasta cuándo tanto robo? Si no pagaba los $250 nos iban a hacer daño”, agregó.

Hechos como este se presentan constantemente en la ciudad y no solo en las playas, restaurantes, bares e incluso carreras de taxis, son algunos de los lugares donde turistas se ven expuestos a este tipo de abusos.