Un gatito, rescatado de la zona de tragedia, espera ser reclamado o adoptado. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
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Animales, las víctimas invisibles de Mocoa
Un gatito, rescatado de la zona de tragedia, espera ser reclamado o adoptado. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un gatito, rescatado de la zona de tragedia, espera ser reclamado o adoptado. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Policías de carabineros y veterinarios, asisten a un perro, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Policías de carabineros y veterinarios, asisten a un perro, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Dos gatos reciben ayuda  el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Dos gatos reciben ayuda el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un miembros de la Asociación por la Defensa de los Animales, Zona Animal Pasto, carga un perro tras  rescatarlo el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Un miembros de la Asociación por la Defensa de los Animales, Zona Animal Pasto, carga un perro tras rescatarlo el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Una mujer organiza la comida para mascotas el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Una mujer organiza la comida para mascotas el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
La capitan de la Policia de Carabineros Catalina Díaz, da calor a un gato, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
La capitan de la Policia de Carabineros Catalina Díaz, da calor a un gato, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
El sargento José Arroyave, quien rescató a Rex, lo entrega a su dueño, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
El sargento José Arroyave, quien rescató a Rex, lo entrega a su dueño, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
 Un gato recibe calor en la bata de un veterinario, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un gato recibe calor en la bata de un veterinario, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Rex, un pastor alemán de 14 años, rescatado de la zona de la tragedia, espera ser reclamado por su dueño quien ya fue informado de su resctate,  el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Rex, un pastor alemán de 14 años, rescatado de la zona de la tragedia, espera ser reclamado por su dueño quien ya fue informado de su resctate, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Mascotas,  rescatadas de la zona de tragedia, esperan ser reclamadas o adoptadas. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Mascotas, rescatadas de la zona de tragedia, esperan ser reclamadas o adoptadas. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un policía de carabineros asiste a un gato el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un policía de carabineros asiste a un gato el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
La capitan de la Policia de Carabineros Catalina Díaz, da calor a un gato, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
La capitan de la Policia de Carabineros Catalina Díaz, da calor a un gato, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Policías de Carabineros dan alimento a mascotas rescatadas de la zona de tragedia, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Policías de Carabineros dan alimento a mascotas rescatadas de la zona de tragedia, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Dos miembros de la Asociación por la Defensa de los Animales, Zona Animal Pasto, se bajan de un carro de la Polcía luego de rescatar a varios perros, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Dos miembros de la Asociación por la Defensa de los Animales, Zona Animal Pasto, se bajan de un carro de la Polcía luego de rescatar a varios perros, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA
Mascotas,  rescatadas de la zona de tragedia, esperan ser reclamadas o adoptadas. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Mascotas, rescatadas de la zona de tragedia, esperan ser reclamadas o adoptadas. el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un gatito calma su sed tras ser  rescatado de la zona de tragedia,  el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA
Un gatito calma su sed tras ser rescatado de la zona de tragedia, el miércoles 5 de abril de 2017, en un refugio provisional en Mocoa, Putumayo, luego de que una avalancha de lodo y piedra —la noche del 31 de marzo— provocada por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, matara a por lo menos 301 personas y dejara un número indeterminado de desaparecidos. Foto: Carlos Julio Martínez / Enviado Especial de SEMANA