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Antioquia: las terribles agresiones a médicos en salas de urgencia, ¿qué está pasando?

Los hechos más recientes de intolerancia se presentaron en los municipios de San Francisco y La Ceja, ubicados en el oriente de Antioquia.


Las clínicas y hospitales de Antioquia batallan con dos problemas visibles: el comportamiento intolerante de los pacientes en medio de la atención y la alta demanda de los servicios médicos, contraria a la oferta institucional. Los gremios de la salud piden garantías de seguridad para trabajar.

Los hechos violentos más recientes contra los funcionarios públicos ocurrieron en los municipios de San Francisco y La Ceja, localizados en la subregión del oriente del departamento. En la primera localidad, un usuario en estado de embriaguez destruyó la sala de urgencias y puso en riesgo al personal que lo atendía.

El incidente tuvo lugar en la madrugada del domingo cuando el sujeto ingresó con lesiones considerables producto de un accidente de tránsito. En el sitio le ofrecieron los primeros auxilios. Sin embargo, sus heridas no pudieron ser atendidas en el hospital local porque es de primer nivel, por lo que requería una remisión a un centro especializado.

Según el alcalde de esa población, Diego Duque, el hombre se enfureció por el dictamen del médico y la enfermera. Él pretendía que ellos lo curaran en ese lugar, pero ahí no tienen las capacidades técnicas para resolver las lesiones que se produjo por los graves problemas financieros que tiene el hospital de San Francisco.

“Para nosotros es muy decepcionante y no se compadece la actitud de las personas con las dificultades económicas que padece el hospital. Nosotros con mucho esfuerzo hemos tratado de normalizar la situación y de desatascar el pago de proveedores, pero este tema nos deja muy triste: es vil y cobarde”, afirmó el mandatario local.

En imágenes registradas en redes sociales se observa la dimensión de la afectación: el paciente tiró las camillas sobre el suelo y las gavetas donde se guardan los medicamentos. A la par, las pastillas e inyecciones quedaron inservibles porque las arrojó en zonas que podrían estar infectadas.

Mientras que el pasado 30 de julio, una mujer agredió violentamente a un médico luego de ser valorada por el profesional en el servicio de urgencia de la ESE Hospital de La Ceja. Al no quedar satisfecha con las indicaciones necesarias para continuar con su tratamiento con base en los conocimientos del especialista, lo agarró a los golpes.

La gerente de esa institución, Claudia Lucía Barrera Agudelo, señaló que los doctores y auxiliares de enfermería han sido víctimas de amenazas, lesiones personales, daños a equipos y forzar la atención en condiciones inadecuadas por la intolerancia de los pacientes enfermos.

“Durante los últimos fines de semana, en la ESE Hospital de La Ceja se vienen presentando hechos como estos, donde hemos tenido a varios auxiliares de enfermería con lecciones físicas. Hacemos un llamado para que siempre acudan con tolerancia y respeto a nuestra institución y brinden un trato amable al personal de salud”, mencionó la funcionaria.

Por otro lado, la Personería de Medellín advirtió que los servicios de urgencias están al borde del colapso por el incremento de las enfermedades respiratorias y los problemas rutinarios de las personas, como enfermedades crónicas y traumas, producto de accidentes de tránsito y otros escenarios.

La pesadilla de no tener al personal de salud suficiente para cubrir la demanda tiene en alerta a las autoridades. Por ejemplo, en el Hospital San Vicente Fundación la ocupación de los servicios de urgencias de alta complejidad en Medellín supera desde hace semanas el 200 % de la capacidad de atención.

“Los motivos de la saturación de los servicios de urgencias son múltiples, empezando por el crecimiento de la población en general, sin incrementar en forma proporcional las unidades hospitalarias o los servicios de urgencias”, señaló la entidad que opera en la capital de Antioquia.

Los médicos recomendaron que estas causas tan complejas requieren intervenciones múltiples y la participación de todos los actores del sistema de salud. Es decir, los entes de regulación y control son de vital importancia; sin embargo, el papel de los usuarios del sistema no puede desconocerse.

“Es su deber hacer uso responsable de los servicios, de manera pertinente y según el nivel de atención correspondiente a su estado de salud”, agregaron los miembros del personal de salud del Hospital San Vicente Fundación de Medellín.