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Sofy Casas

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21 de abril: ¡Todos a la calle!

Sofy Casas
20 de abril de 2024

Esta columna de opinión es una invitación formal a los 50 millones de colombianos para que salgan el próximo domingo 21 abril a marchar por la defensa de la democracia, el Estado de derecho, las instituciones y hacer un llamado al Gobierno nacional de respetar la Constitución con la que se hizo elegir democráticamente, que juró acatar cuando se posesionó Petro como presidente y, sobre todo, no pasar por encima de la separación de poderes. Este emplazamiento no es solo para aquellos colombianos que sabíamos de antemano de las intenciones del exguerrillero, hoy regente de la Casa de Nariño, sino también para los otros miles que creyeron, muchos ciegamente, en los cantos de sirena de este mandatario que, como Fidel Castro, juró no estar untado de comunismo y, cuando llegó al poder, demostró todo lo contrario.

Esta marcha debe ser histórica para que, de una vez por todas, Gustavo Petro y su Pacto Histórico entiendan que no tienen el apoyo popular, que los colombianos de bien –los cuales somos la mayoría–, no queremos que nos impongan las mismas políticas fracasadas que acabaron con las libertades y las democracias de los pueblos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, hoy países consumidos por la miseria de la mal llamada plaga del socialismo del siglo XXI. Colombia no es un pueblo sumiso ni está al servicio de un narcisista que quiere acabar con lo ya construido y avanzado en más de 30 años de democracia.

Hay que salir a marchar llueva, truene o relampaguee. Que nadie se queda en su casa. Salgan unidos en familia, con sus amigos, compañeros de trabajo, con sus mascotas y con sus vecinos. La unión nos otorgará las fuerzas necesarias para aguantar los golpes que nos dará el tirano para derrumbarnos; si nos unimos, crearemos un muro inquebrantable que él no podrá derrumbar. Si mostramos debilidad y nos quedamos anestesiados, el dictador seguirá adelante con su proyecto maquiavélico de convertir a Colombia en otra Cuba, otra Venezuela donde no existen las libertades, vendrá la división de las familias, la migración masiva, la estatización de las instituciones, se acabará la propiedad privada e iniciará el totalitarismo. Si el socialismo, que ellos tanto defienden, fuera tan bueno como lo pintan, ¿por qué la gente huye de Cuba, Venezuela y Nicaragua? Esta manifestación popular será, sin dudas, un termómetro para dejar en claro el creciente malestar de un pueblo que comienza a ser víctima de un modelo de gobierno autocrático e ineficiente.

El tirano hará todo lo posible para deslegitimar y desconocer la marcha del 21 de abril, que será apoteósica y masiva, más grande e imponente que la de febrero del 2008 contra los narcoterroristas de las FARC. A esta expresión popular se deben unir los empresarios, camioneros, todos los gremios, trabajadores públicos, políticos, periodistas, entre otros. La movilización masiva marcará un precedente muy claro e importante ante la comunidad internacional de lo que está sucediendo en nuestro país y dejará un mensaje de apoyo a nuestras instituciones y a las cortes, las cuales están aguantando el golpe de Estado que pretende perpetrar Petro para enquistarse en el poder y llevar a Colombia hacia una dictadura comunista. Si no es ahora, no será nunca, porque, una vez este tipo de autócratas se suben al poder, es difícil bajarlos.

Es claro que el presidente no cuenta con las mayorías ni tampoco con el tiempo para hacer por la vía legal su constituyente chavista para tomar el control de todo. El libreto está escrito, es simplemente aplicarlo y Petro sabe cómo hacerlo. No subestimen ni se confíen del papá de Chávez. Este tipo de opresores no conocen de respeto por la Constitución, la institucionalidad y el Estado de derecho. Su plan será trazado por la vía del caos y las armas que hoy sus grandes amigos del ELN y FARC tiene en su poder. El amarrar a las Fuerzas Militares ha sido un plan macabro para el cumplimiento de su proyecto totalitario, con la ayuda de los grupos al margen de la ley, los “indígenas” y movimientos terroristas urbanos, los cuales serán sus colectivos armados y defensores de la dictadura.

Por eso debemos salir a las calles el próximo 21 de abril, para proteger la institucionalidad, la democracia y el Estado de derecho, hoy bastante manoseadas por un personajillo de la izquierda radical que está embozando las líneas de un proyecto para tratar de convertir a Colombia en la cuarta dictadura de la región. De nosotros, los colombianos de bien, depende frenar este entuerto de proyecto que acabaría con la prosperidad de un país pujante y de principios democráticos. A Diego Santos, Jaime Arizabaleta y todos los organizadores, gracias por ponerse la camiseta llamada Colombia. Una vez perdida, la democracia es difícil el recuperarla.

Ñapa. Amigo colombiano, si su vecino o compañero de trabajo es petrista, no importa. Puedes invitarlo a que se sume a esta marcha, porque él también debe estar muy preocupado por el futuro del país.

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