opinión

Alberto Donadio  Columna
Alberto Donadio - Foto: DAVID ESTRADA LARRAÑETA

Acusaciones no probadas de Daniel Coronell

¿Cómo es posible que las irregularidades contables detectadas en 2011 que supuestamente significaban inminente afectación del servicio de salud estuvieran vivas cuatro años después?


Por: Alberto Donadio

1. Refiriéndose a Carlos Palacino, expresidente de Saludcoop, la desaparecida EPS, Daniel Coronell escribió en SEMANA en mayo 27 de 2017: “Los que produjeron el colapso de la EPS más grande de Colombia han vuelto por los restos”. Coronell no adujo pruebas en favor de su afirmación. Hasta el momento de la remoción de Palacino, Saludcoop no había colapsado. A fines de 2010, Saludcoop registraba un patrimonio de más de 500.000 millones de pesos.

Lo dice la Resolución 801 del 11 de mayo de 2011 (Superintendencia Nacional de Salud), que ordenó la intervención. La EPS no estaba quebrada ni cercana a la quiebra. En los dos años previos, dio utilidades netas de 57.000 y de 16.000 millones de pesos, y cumplía con el patrimonio mínimo exigido y con el margen de solvencia. En noviembre de 2015, cuando ya Palacino llevaba cuatro años y medio alejado de la EPS, el Gobierno confesó que la EPS estaba ilíquida y que en Saludcoop había “un patrimonio negativo de $-2,88 billones de pesos” (Resolución 2422 de 2015, Superintendencia Nacional de Salud).

Se pasó de un patrimonio positivo a un hueco enorme. La resolución no señala que Palacino hubiera sido desde la sombra el responsable o que hubiera sembrado desde antes de su destitución la semilla del descalabro. “Es notoria la crítica situación financiera de Saludcoop”, anotó el Gobierno en 2015. Y agregó: “La situación operativa y financiera implica la imposibilidad por parte de Saludcoop EPS de continuar ejerciendo su objeto social”. Pero no le atribuyó responsabilidades a Palacino, removido 54 meses antes.

2. Si Palacino hubiera producido el colapso de la EPS cuando fue su presidente, el Gobierno tenía que señalarlo en la resolución de intervención. Pero no lo hizo. Motivaron la intervención 8.013 cheques girados por la EPS que tenían el sello de pagados, lo cual no era cierto. La falta era muy grave porque la contabilidad debe reflejar la realidad de los negocios. Pero los cheques no implicaban un faltante. Eran deudas reales de la EPS con clínicas y otros proveedores que habían prestado servicios reales. Sumaban 266.000 millones de pesos. Se les puso el sello de pagados porque Saludcoop, como otras EPS, era víctima del incumplimiento del Gobierno en los reembolsos del Fosyga.

La Resolución 801 indica que el patrimonio de Saludcoop venía en ascenso. Subió un 8 por ciento de 2009 a 2010 para situarse en 554.000 millones de pesos. La trampa contable fue lo que condujo a la intervención “a fin de superar las deficiencias financieras detectadas”, según la resolución. También se tuvo en cuenta la “inminente afectación de la prestación del servicio de salud”. El Gobierno insistió en ese punto: “La medida que aquí se adopta tiene como finalidad garantizar la adecuada prestación del servicio de salud”. ¿Qué hizo el Gobierno ante esa grave irregularidad contable que implicaba la “inminente afectación” del servicio de salud para los 4 millones de afiliados a Saludcoop? La siguió utilizando como motivo para mantener vigente la toma de control. Una vez recibido el reembolso del Fosyga, los cheques se entregaron a los beneficiarios. Por lo tanto, la irregularidad contable desapareció.

La intervención se decretó por dos años, hasta mayo de 2013, pero el Gobierno alegó que no había superado las “deficiencias financieras”. Se valió de ese pretexto para ampliarla un año más. “Se han venido erradicando las prácticas contables y financieras ilegales que dieron origen a la mayoría de hallazgos que condujeron, a su vez, a la toma de posesión”, observó el Gobierno. Pero el propio presidente Juan Manuel Santos alargó la vida de ese pretexto cuando dos años después de la destitución de Palacino afirmó: “No se ha concluido el proceso de saneamiento” (Resolución Ejecutiva 128 de 2013, firmada por Santos y el ministro de Salud, Alejandro Gaviria). Presidente y ministro afirmaron: “Es necesario continuar el proceso de depuración contable”. ¿Cuál depuración contable? Ya los cheques no podían ser un problema. Y si en dos años eso seguía sin solución, la culpa era solo del Gobierno.

Pasó un año más. En mayo de 2014, presidente y ministro alargaron otra vez la intervención por un año. ¿Fundamento? “Todavía resulta necesario superar los hallazgos que dieron origen a la intervención” (Resolución Ejecutiva 120 de 2014). Hallazgos es sinónimo de irregularidades. Si los cheques significaban inminente afectación del servicio de salud, no se entiende que el Gobierno dejara pasar tres años sin darles solución. Pasó un año más. En mayo de 2015, presidente y ministro ampliaron por ocho meses la intervención. ¿Fundamento? “Persisten los hallazgos relacionados con aspectos financieros y operativos” (Resolución Ejecutiva 070 de 2015). Parece un sonsonete. ¿Cómo es posible que las irregularidades contables detectadas en 2011 que supuestamente significaban inminente afectación del servicio de salud estuvieran vivas cuatro años después? Es como si en 2011 el Gobierno hubiera intervenido el banco más grande del país, Bancolombia, destituyendo a su presidente, por graves irregularidades contables, para preservar la prestación del servicio bancario, y en 2015 no hubiera saneado esas irregularidades. Nadie habría entendido ese disparate. La prensa no habría culpado al presidente del banco, sino al Gobierno. Si al fin de los ocho meses de la última prórroga el Gobierno hubiera anunciado que había que liquidar a Bancolombia porque su patrimonio negativo era de -200 billones de pesos, nadie creería que el Palacino de Bancolombia fue el culpable cuando el control lo tuvo el Gobierno por años.¿Qué pasó a finales de 2015 en Saludcoop? La liquidó la Superintendencia Nacional de Salud. ¿Fundamento?

“Actualmente se presenta la imposibilidad de garantizar el acceso real y oportuno a los servicios y el goce efectivo del derecho a la salud por parte de los afiliados, lo cual implica la imposibilidad por parte de Saludcoop EPS de continuar ejerciendo su objeto social” (Resolución 2414 de 2015). No se mencionó a Palacino como causante del colapso ni se dijo que la quiebra se gestó en su administración, ni se ordenó compulsar copias a la justicia penal por desfalcos de Palacino atados al colapso.

3. En columna de 2011, Coronell anotó que el complejo hotelero y golfístico Villa Valeria Country Club en Restrepo, Meta, costó 10 millones de dólares. Villa Valeria se construyó con fondos privados de Carlos Palacino, presidente de Saludcoop, y de muchas otras personas. No fue una inversión de Saludcoop. Coronell afirmó: “¿De dónde sacaron fondos los dirigentes de un grupo cooperativo para hacer tamañas inversiones? El doctor Palacino me dijo que ese era un negocio suyo y de unos amigos, y que no involucraba a la cooperativa Saludcoop. Como sea...”.

Coronell no les contó a los lectores si era cierto o falso que el negocio era de Palacino. Si Villa Valeria fue un negocio personal de Palacino, como en efecto lo fue, la denuncia de Coronell perdía todo su peso, pues no está prohibido que los presidentes de las EPS hagan negocios particulares. En cambio, si en Villa Valeria se hubieran invertido dineros destinados a la atención de pacientes, el ilícito habría sido innegable. La verdad quedó en el limbo en la columna ‘Hoyo en uno’, de mayo 14 de 2011. Se vendieron 198 suites hoteleras y varias casas. Coronell afirmó que en Villa Valeria muchos compradores eran proveedores de Saludcoop.

Es cierto. Posiblemente fueron presionados o se sintieron presionados. Pero eso no cambia la naturaleza privada del negocio. También hubo médicos y ejecutivos de Saludcoop que compraron suites hoteleras que valían 100 millones de pesos más 50 millones de pesos de afiliación al club de golf porque veían en Palacino a alguien que sacaba adelante los proyectos y creían que la inversión podía valorizarse. Palacino personalmente invitaba a sus relacionados a invertir en el Meta, pero ninguna autoridad civil, penal o administrativa lo sancionó por Villa Valeria.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, afirmó en entrevista que había EPS que usaban la liquidez del sistema de salud para construir campos de golf. Cuando por derecho de petición le pidieron en 2014 que se retractara en lo concerniente a Saludcoop, el ministro no sacó a relucir investigaciones de Supersalud que hubieran demostrado la desviación de dineros de la salud hacia Villa Valeria. Dijo que se basó en “hechos que han sido ampliamente cubiertos por los medios en diferentes investigaciones periodísticas”. ¿Coronell?

4. En columna del 28 de octubre de 2017, Coronell afirmó: “Usando los dineros públicos de la salud y dilatando los pagos a terceros, Palacino se daba vida de magnate y no sentía la obligación de dar explicaciones sobre su fortuna”. La columna no ofrece pruebas del uso de dineros públicos. Tampoco existen decisiones administrativas o judiciales que sustenten la afirmación de Coronell.

La resolución de intervención no señala que Palacino, que ganaba 90 millones de pesos al mes, usó dineros públicos de la salud. Supersalud, que le había dado autorización de funcionamiento a Saludcoop, era el organismo que tenía competencia para investigar ese asunto. No dejó constancia de la desviación de fondos. Tampoco el presidente Santos y el ministro Gaviria, que en tres resoluciones prorrogaron la intervención, mencionaron ese supuesto abuso.

5. A un cuestionario que le envié, Coronell contestó: “Las columnas deben defenderse por sí solas”.